Mostrando entradas con la etiqueta Bardos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bardos. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de julio de 2017

Bardo Thodol y psicoanálisis freudiano

"Hasta aquí el Bardo Thödol, como también lo piensa el Dr.Evans-Wentz, es un proceso iniciático cuya finalidad es restaurar en el alma la divinidad que aquélla perdió al nacer. Ahora bien, es una característica de la literatura religiosa oriental que la enseñanza empieza invariablemente con el tópico más importante, con los principios últimos y supremos que, entre nosotros llegarían últimos, como por ejemplo en Apuleyo, donde Lucius es adorado como Helios sólo recién al final. En consecuencia, en el Bardo Thödol , la iniciación es una serie de clímaxes en disminución, que terminan con el renacimiento en el útero. El único “proceso iniciático” que aún vive y se practica hoy en día en Occidente es el análisis del inconsciente como lo emplean los doctores con fines terapéuticos. Esta penetración en los estamentos de la consciencia es una suerte de mayéutica racional en el sentido socrático, una manifestación del contenido psíquico que es todavía germinal, subliminal e incluso innacido. Originalmente, esta terapia tomó la forma del psicoanálisis freudiano y  se preocupó principalmente de las fantasías sexuales. Este es el reino que corresponde a la región última y más baja del Bardo, conocida como el Sidpa Bardo, donde el difunto, incapaz de aprovechar las enseñanzas del Chikhai Bardo y del Chdnyid Bardo, empieza a caer presa de fantasías sexuales y es atraído por la visión de parejas que copulan. A su tiempo, es atrapado por un útero y nace nuevamente en el mundo terreno. Mientras tanto, como es dable esperar, comienza a funcionar el complejo de Edipo. Si su karma le destina a renacer como hombre, se enamorará de su futura madre, y hallará odioso y repulsivo a su padre. A la inversa, la futura hija será acentuadamente atraída por su futuro padre, y se sentirá repelida respecto de su madre. El europeo atraviesa este dominio específicamente freudiano cuando su contenido inconsciente es traído a la luz bajo el análisis, pero marcha en dirección inversa. Viaja hacia atrás a través del mundo de la fantasía infanto-sexual hasta el útero. Incluso se ha sugerido en círculos psicoanalíticos que el trauma por excelencia es la experiencia natal misma, y es más, hasta hay psicoanalistas que afirman haber comprobado retroactivamente recuerdos de origen intrauterino. Aquí la razón occidental llega a su límite, lamentablemente. Digo “lamentablemente” porque uno más bien desea que el psicoanálisis freudiano pudiese haber proseguido felizmente estas denominadas experiencias intrauterinas mucho más atrás todavía; si hubiese logrado buen éxito en esta audaz empresa, con seguridad habría salido más allá del Sidpa Bardo y penetrado por detrás en los tramos inferiores del Chanyid Bardo. Es cierto que con el equipo de nuestras ideas biológicas existentes tal aventura no habría sido coronada por el triunfo; necesitaríase un género totalmente diferente de preparación filosófica del basado en postulados científicos corrientes. Pero si ese viaje hacia atrás se hubiese proseguido coheren- temente, sin duda habría conducido al postulado de una existencia pre-uterina, una verdadera vida en el Bardo, si sólo hubiese sido posible hallar por lo menos algún vestigio de un sujeto de la experiencia. Tal como ocurrió, los psicoanalistas nunca trascendieron las huellas puramente conjeturales de las experiencias intrauterinas, y hasta el famoso “trauma del nacimiento” ha seguido siendo una evidente perogrullada que ya no puede explicar nada, como tampoco lo puede la hipótesis de que la vida es una enfermedad con un mal pronóstico porque su resultado es siempre fatal. El psicoanálisis freudiano, en todos los aspectos esenciales, jamás fue más allá de las experiencias del Sidpa Bardo; esto es, no fue capaz de desembarazarse de las fantasías sexuales y de similares tendencias “incompatibles” que causan ansiedad y otros estados afectivos. No obstante, la teoría de Freud es el primer intento efectuado por Occidente para investigar, como si fuese desde abajo, desde la esfera animal del instinto, desde el territorio psíquico que corresponde, en el Lamaísmo tántrico, al Sida Bardo. Un muy justificable temor por la metafísica impidió a Freud penetrar en la esfera de lo “oculto”. Además de esto, el estado Sidpa, si hemos de aceptar la psicología del Sidpa Bardo, se caracteriza por el fiero viento del karma, que hace girar al difunto hasta que éste llega a la “puerta del útero”. En otras palabras, el estado Sidpa no permite volver atrás, porque está sellado respecto del estado Chónyid por un pujar intenso hacia abajo, hacia la esfera animal del instinto y del renacimiento físico. Vale decir, cualquiera que penetre en el inconsciente con postulados puramente biológicos se adherirá a la esfera instintiva y no podrá avanzar más allá de ella, pues será jalado una y otra vez, hacia atrás, hacia la existencia física." 
C. Jung. "Comentario al Bardo Thödol".

¿Quién es Dios?

He aquí unas breves palabras de C. Jung de su comentario al Bardo Thodol:

"En el Bardo Thödol es acentuadamente perceptible que aclara al difunto la primacía del alma, pues eso es lo único que la vida no nos aclara. Estamos tan cercados por las cosas que nos empujan y oprimen que nunca tenemos oportunidad, en medio de todas estas cosas “dadas” de preguntarnos por quién son “dadas”. El difunto se libera de este mundo de cosas “dadas”; y el fin de la instrucción es ayudarle en pos de esa liberación. Si nos ponemos en su lugar, obtendremos con ello una no menor recompensa, puesto que desde los primeros párrafos mismos aprendemos que el “dador” de todas las cosas “dadas” habita dentro de nosotros. Esta es una verdad que frente a toda evidencia, tanto en las cosas más grandes como en las más pequeñas, jamás se conoce, aunque a menudo es para nosotros tan sumamente necesario, en verdad tan sumamente vital, que la conozcamos."

Comentario al Bardo Thodol, de C. Jung

"El Libro Tibetano de los Muertos, o el Bardo Thödol, es un libro de instrucciones para los difuntos y los moribundos. Como El Libro Egipcio de los Muertos, tiende a ser una guía del difunto en el período de su existencia en el Bardo, descrita simbólicamente como un estado intermedio de cuarenta y nueve días de duración entre la muerte y el renacimiento. El texto divídese en tres partes. La primera parte, llamada Chikhai Bardo, describe los acontecimientos psíquicos del momento de la muerte. La segunda parte, o Chónyid Bardo, trata sobre el estado onírico que sobreviene inmediatamente después de la muerte, y sobre las llamadas “ilusiones kármicas”. La tercera parte, o Sidpa Bardo, concierne al asalto del instinto natal y de los acontecimientos prenatales. Es característico que la intuición y la iluminación supremas, y por ende la máxima posibilidad de alcanzar la liberación, confiérense durante el proceso real de morir. Inmediatamente después, comienzan las “ilusiones” que, a su tiempo, conducen a la reencarnación, a las luces iluminativas que se tornan cada vez más débiles y variadas, y a las visiones terroríficas en constante incremento. Este descenso ilustra la enajenación de la consciencia respecto de la verdad liberadora al aproximarse cada vez más al renacimiento físico. El propósito de la instrucción es fijar la atención del difunto, en cada etapa sucesiva de ilusión y engaño, sobre la siempre presente posibilidad de la liberación, y explicarle la naturaleza de sus visiones. El lama recita el texto del Bardo Thödol en presencia del cadáver."

miércoles, 5 de julio de 2017

Bardos

Cuando las personas hablan sobre el bardo usualmente piensan en el momento siguiente a la muerte. El término, sin embargo, va mucho más allá. Se refiere a cualquier "estado intermedio". Todos los seres experimentan, en su vida entera, tales estados intermedios hasta la iluminación, cuando la mente reconoce su clara luz atemporal. Justo ahora en esta lectura, por ejemplo, estamos en el bardo de estar despiertos - al menos eso espero -. Nos comunicamos con símbolos y palabras, y percibimos el mundo a través de nuestros sentidos. La noche corresponde al bardo del sueño, de la oscuridad y la falta de conciencia. Para aquellos afortunados que conocen la meditación de la clara luz bastante bien, la experiencia es similar a descansar en un océano de luz.

También hay períodos cuando las impresiones guardadas llegan de diferentes formas, como en los sueños. Este es llamado el bardo de los sueños, y probablemente incluye la mayoría de las condiciones inducidas por las drogas. Entonces nos despertamos nuevamente y reanudamos la consciencia despierta. Evidentemente, todo lo mencionado hasta aquí es condicionado y cambiante y no puede ser de beneficio definitivo para todos los seres. Si meditamos, sin embargo, surge un estado que es en esencia clara luz atemporal, una conciencia que no es dependiente de nada. Esta más allá del nacimiento y la muerte, sin ir o venir. Todas las prácticas del Camino del Diamante apuntan a hacer a la consciencia radiante siempre presente. Mientras están vivos, los seres, tanto humanos y animales, se mueven entre los tres bardos anteriores, estar despierto, durmiendo o soñando. Al morir, otros tres bardos aparecen.

Primero, viene el proceso de la muerte como tal. Ya sea una muerte rápida o lenta hay una transformación. Luego, sigue un período donde la mente continúa su fluir habitual de la vida previa. Después de reconocer que uno está realmente muerto, un proceso de reestructuración tiene lugar y, dependiendo del estado dominante, la mente entra en un nuevo reino dentro de los seis niveles de existencia. Siempre ha sido así. De la misma forma como el espacio no tiene comienzo, la mente tampoco tiene punto de partida. Tanto fuera como adentro ha estado constantemente jugando, expresándose y experimentando su riqueza de incontables formas. Estos seis bardos se han alternado siempre; los tres cotidianamente y los tres que siguen cuando los seres no liberados se mueven hacia su próxima vida.

                                                                                                                  Lama Ole Nydahl
                                                                                              Tomado de la web: Oshogulaab


martes, 15 de diciembre de 2015

Bardo de la muerte

"En las grandes religiones de experiencia, el cuerpo trae sucesivamente varios sistemas energéticos. Ellos dependen de la meta buscada, ya sea el de estados de dioses sin forma, una larga vida balanceada o la clara luz de la mente. En el hinduismo este trabaja en la espina dorsal, en el taoísmo en una elipse a través del cuerpo, y en el budismo el canal central de energía reposa entre un punto ocho dedos detrás de la línea original del cabello en el tope de nuestra cabeza y finaliza cuatro dedos abajo del ombligo. De este tubo de energía primaria en el centro de nuestro cuerpo cinco ruedas diferentes se dispersan ramificándose en 72.000 canales. Siendo femeninos, ellos son esencialmente espacio e intuición. Dentro de ellos yacen energías masculinas potenciales, las cuales sólo son completamente despertadas en la iluminación. Su naturaleza es compasión y gozo. Durante el proceso de muerte la conexión con los sentidos externos primero se recoge hacia el centro de nuestro cuerpo y luego, las cinco ruedas colapsan en el canal central de energía. Durante ese proceso uno primero pierde poder. Una presión es sentida sobre el cuerpo y las impresiones sensoriales se hacen confusas. Entonces, nuestro control sobre los elementos fluidos se pierde. Uno se siente como si flotara en agua y saliva de la boca y nariz. Seguidamente a esto, uno se vuelve reseco, y el frío penetra por las extremidades. Ahora, cercanos a la muerte, nuestra respiración es superficial y entrecortada y los no meditadores pierden la última habilidad para concentrar la mente. Dependiendo de nuestro Karma, las impresiones absorbidas durante nuestra vida, cualquier cosa puede aparecer, desde el maravilloso sentimiento de gozo significando experiencia luego de un Phowa hasta estados de gran pérdida con temor y frustración. Aquí el karma puede hacerse ya muy visible. Al final, uno toma tres exhalaciones muy largas, y eso es todo. Aunque en este momento las personas son declaradas "muertas", durante los próximos 20 o 30 minutos un proceso energético continúa dentro de los ejes magnéticos del cuerpo.
Este canal de energía apareció cuando nuestra consciencia de la vida anterior se juntó con la esperma y el óvulo de nuestros padres. Las dos células, cuya información genética dio las bases para nuestros cuerpos actuales, adicionalmente, cada una lleva una carga energética. En la meditación la esencia masculina es experimentada como blanca y la femenina como roja. Cómo billones de células se formaron en nuestros cuerpos humanos, la energía blanca se movió hacia arriba y ahora está centrada alrededor de ocho dedos detrás de nuestra línea original del cabello en la coronilla de nuestras cabezas. Al mismo tiempo la energía roja se movió hacia abajo y ahora reposa cuatro dedos debajo del ombligo en el centro del cuerpo. Entre estos dos polos yace un eje con las ruedas y canales mencionados anteriormente. Luego que uno deja de respirar, durante los siguientes diez o quince minutos la energía blanca deja de aferrarse del tope de nuestra cabeza y se mueve hacia abajo hacia el corazón. En su camino hacia abajo, una hermosa clara luz es experimentada, cómo de la luna, mientras treinta y tres sentimientos, cuya base está en la rabia, desaparecen. Muchos escuchan el sonido de la sílaba HANG y la memoria es tan intensa que un frecuentemente ve seres que han muerto antes que uno.
Después de eso, una luz roja asciende desde el punto cuatro dedos debajo de nuestro ombligo. El sentimiento es muy poderoso y la luz es como un profundo atardecer. Mientras se mueve hacia arriba al corazón, también tomando entre 10 a 15 minutos muchos escuchan la profunda vibración AH. Cuarenta sentimientos de apego desaparecen en este punto y un gozo indescriptible es sentido. De veinte a treinta minutos después de la muerte estas dos energías se han fusionado así en el centro de nuestro pecho y todo se vuelve negro. Mientras esto sucede, siete velos derivados de la ignorancia se disuelven.
Luego, aparece una luz radiante, totalmente más allá de la conciencia personal. Si podemos mantener ese estado la meditación es llamada thugdam. Esto significa que la mente esta al margen del corazón en una condición que no separa la verdad externa e interna. Aquí, su abierta, clara e ilimitada esencia penetra todos los tiempos y direcciones; esta es la conciencia de los lamas como Karmapa. Esto es comparado como el encuentro entre un niño y su madre y, si puede ser mantenido, hay una verdadera iluminación. Toda separación entre espacio y energía, así como entre pasado, presente y futuro, luego desaparecen.
Quien no pueda mantener este estado se oscurecerá. El libro Tibetano de los muertos menciona un período de tres a cuatro días de inconsciencia después de la muerte."

                                                                                                                    Lama Ole Nydahl
                                                                                                Tomado de la web Oshogulaab

martes, 27 de julio de 2010

Bardo-Thodol. Versos de Milarepa.

OM AH HUM VAJRA GURU PÄDMA SIDDHI HUM
OM JÑANA DAKINI BAM HA RI NI SA SIDDHI HUNG
Cien cosas se pueden explicar,
Mil se pueden decir,
Pero sólo una debes entender,
Conoce una cosa y todo se libera,
Permanece en tu naturaleza interior;
¡ Tú conciencia pura y prístina !

...

Ahora que el bardo del nacimiento despunta sobre mí,
abandonaré la pereza, para la cual no hay tiempo en la vida,
entraré sin distraerme por el camino del estudio,
la reflexión y la meditación
haciendo proyecciones, y atenderé al camino, y habré de realizar el triple kâya;
ahora que he alcanzado una vez un cuerpo humano,
no hay tiempo en el camino para vagar la mente.

Ahora que el bardo de los sueños despunta sobre mí,
abandonaré el sueño, semejante a una muerte, de ignorancia y desidia,
y haré que cobren sin distracción mis pensamientos su natural estado:
dominando los sueños, transformándolos, en luminosidad,
no dormiré como los animales,
sino unificaré completamente el dormir y la práctica.

Ahora que el bardo del samâdhi despunta sobre mí,
abandonaré la multitud de distracción y confusiones,
y reposaré en el estado sin límites exento de perturbación y de asimiento:
firme en entrambas prácticas: la visualización y la completa,
en este tiempo de meditación, concentrada, libre de actividad,
ya no caeré en poder de emociones confusas.

Ahora que el bardo del momento previo a la muerte
despunta sobre mí,
abandonaré todo asimiento, ansia y apego,

Cuando por intensa ignorancia en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría del dharmadhâtu
el Bienaventurado Vairóchana camine ante mí,
tras de mí su consorte, la Reina del Espacio del Vajra;
me ayuden a cruzar el sendero peligroso del bardo
y me lleven al estado de Buda perfecto.

Cuando por intensa agresividad en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría espectacular
el Bienaventurado Vajrasattva camine ante mí,
tras de mi su consorte Buddha-Lóchamâ;
me ayuden a cruzar el sendero peligroso del bardo
y me lleven al estado de Buda perfecto.

Cuando por intenso orgullo en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría de ecuanimidad
el Bienaventurado Ratnasámbhava camine ante mí,
tras de mí su consorte Màmakî;
me ayuden a cruzar el sendero peligroso del bardo
y me lleven al estado del Buda perfecto.

Cuando por intenso deseo en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría de discriminación
el Bienaventurado Amitâbha camine ante mí,
tras de mí su consorte Pândaravàsinî;
me ayuden a cruzar el sendero peligroso del bardo
y me lleven al estado del Buda perfecto.

Cuando por intensa envidia en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría que cumple la acción
el Bienaventurado Amoghasiddhi camine ante mí,
tras de mí su consorte Sámaya-Târâ;
me ayuden a cruzar el sendero peligroso del bardo
y me lleven al estado del Buda perfecto.

Cuando por fuertes tendencias inconscientes en el samsâra yerro,
que en el resplandeciente camino de luz de la sabiduría innata
los guerreros Vidyàdhara caminen ante mí,
tras de mí sus consortes la hueste de las dàkinî;
entraré sin distracción en la clara percatación de la enseñanza,
y efectuaré la eyección de mi conciencia al espacio de la mente ingenerada;
al dejar este cuerpo compuesto de carne, [hueso] y sangre,
conoceré que es [solo] ilusión transitoria.

Ahora que el bardo de la Dhármatâ despunta sobre mí,
abandonaré todo pensamiento de temor y terror,
todo lo que aparezca lo reconoceré como proyección mía
y sabré que eso es [solo] una visión del bardo;
ahora que he alcanzado este momento decisivo,
no temeré a los apacibles ni coléricos; que son mis proyecciones.

Ahora que el bardo del devenir despunta sobre mí,
apuntaré mi mente en la concentración,
y he de esforzarme en prolongar los resultados del buen karma,
cerrar la entrada de la matriz y pensar en resistir;
este es el momento en que se requiere perseverancia y pensamiento puro,
abandonar los celos y meditar sobre el maestros.

Con la mente remota, sin pensar en la venida de la muerte,
entregado a estas actividades sin sentido,
volver ahora con las manos vacías seria completa confusión;
lo necesario es el reconocer, el santo dharma;

¿por qué entonces no practicar el dharma aquí y ahora?
De labios de los Buda vienen estas palabras:
Si no guardas en tu corazón las enseñanzas de tus maestros,
¿no haces de ti mismo tu propio embaucador?

Fuente: Budismo.com

Una lectura completa del Bardo-Thodol en scribd



domingo, 18 de julio de 2010

Los seis yogas de Naropa.

"Las Seis Yogas de Naropa (Tib. na-ro'i-chos-drug), también conocidas como los Seis Dharmas de Naropa, describen un conjunto de meditaciones budistas tántricas avanzadas compiladas alrededor de la época del monje y místico Indio Naropa (1016-1100), y que fueron transmitidas a su estudiante Marpa el traductor. Naropa forma parte de la Guirnalda Dorada, lo cual significa que es sustentor del linaje Kagyu del Budismo Tibetano, y fue considerado un académico realizado, así como un gran meditador, es también conocido por haber enumerado y desarrollado las Seis Yogas de Naropa. Estas prácticas fueron diseñadas para ayudar a realizar de manera rápida la iluminación.
Los seis yogas son:

1. Tummo (Tib:gtum-mo) — Yoga del Magnetismo Interno (o calor Místico). Tumo se relaciona con la descripción de las sensaciones de intenso calor en el cuerpo, efecto parcial de la circulación del prana por los chakras. Consiste en "generar", con la "visualización", el prana que se aspira, y saber distribuirlo mediante técnicas precisas basadas en el ejercicio de la respiración, la relajación y la fijación de la atención en determinadas partes del cuerpo. El calor psíquico o Tummo se considera la base fundamental para la apertura de los chakras y hacerse capaz de absorber la mayor Enseñanzas de los seis Yogas de Naropa.

2. Gyulu (Tib:sgyu-lus) — En este caso, la práctica de Gyulu (rdzogs llanta) es la segunda fase de transformación tantrica y se crea un cuerpo mental muy refinado por medio de la Unión del prana sutil y la mente sutil dentro del organismo. Este Gyulu proporciona una base adecuada para la manifestación del cuerpo de luz solar y por lo tanto puede ser creado este Gyulu en vida a través de la práctica.

3. Ösel (Tib:hod-gsal) — Yoga de la Clara Luz o de la Luz Radiante. Por el logro de esta etapa de purificación uno puede aprender a reconocer la luz clara, que suele aparecer en diversas formas durante el Bardo (proceso) de la muerte. El perfeccionamiento de esta práctica se conoce como Od Säl en tibetano: reconocer, visualizar, y ser capaz de celebrar la visión de la luz innata en sus diferentes aspectos. En la tradición budista, se piensa que revela la luminosidad natural de la vacuidad, la verdadera naturaleza de la mente. Los no practicantes perciben sólo un flash de luz blanca en el momento de la muerte.

Las tres siguientes son consideradas las prácticas principales del estado de "finalización" (T:dzog rim; S:sampanakrama) en el Anuttara Yoga Tantra.[1] [2]

4. Milam (Tib:rmi-lam) — Yoga del Estado del Sueño. Con el fin de hacer que el tiempo que pasamos soñando sea más significativo, en primer lugar debemos reconocer que estamos soñando. Ese es el ejercicio inicial. El siguiente paso es la transformación del llamado sueño. La tercera se conoce como la multiplicación. De acuerdo con esta enseñanza, existe una correspondencia entre los estados de sueño y nuestra experiencia cuando morimos. Después de las experiencias del estado intermedio, una persona sale de ella, una nueva ilusión kármica se crea y comienza otra existencia.

6. Bardo (Tib:bar-do) — Yoga del Estado Intermedio. Es algunas veces tratado como una extensión del Yoga del Cuerpo Ilusorio. Al trascender las cosas mundanas y las discriminaciones, uno se dice que allanaría el camino para la realización de la innata sabiduría y acabar de una vez con la dualidad. Las personas que han practicado este yoga han podido visitar y viajar a tierras que nunca lograron ir en el estado de vigilia, es un estado muy puro de ánimo cercano al de los inmortales.

6. Phowa (Tib:hpho-ba) — Yoga de la Transferencia de Conciencia. Este puede ser a una tierra pura (campo de energía de un Buda) o bien a otro ser vivo o muerto. Puede ser traducido como "Práctica de la muerte consciente", o "Transferencia de la conciencia al momento de la muerte". Esta práctica es la ultima de los seis yogas de Naropa. A través de la práctica del Phowa se aprende a transferir la propia conciencia, a través de la parte superior de la cabeza, directamente a un reino puro, evitando de esta forma alguna de las experiencias típicas que ocurren en el momento posterior a la muerte. Cuando un practicante avanzado logra con éxito las prácticas de Longde o Menngagde, él o ella se da cuenta del Cuerpo de Luz que también se conoce como Cuerpo arco iris. Cuando una persona muere, desde el punto de vista de un observador externo, las siguientes situaciones occuren: el cadáver no se descompone, pero empieza a disminuir hasta que desaparece. Por lo general, las uñas y el pelo se quedan atrás. (véase, por ejemplo, Togden Urgyen Tendzin, Ayu Khandro, Changchub Dorje.)

Hay muchas prácticas preliminares y ejercicios físicos llamados yantras, que se realizan previos al calor interno. Un buen ejemplo de ello es la visualización del cuerpo como vacío: "aquí el cuerpo y los canales de energía (nadis) se ven como completamente transparentes y radiantes". Esta técnica esencial relaja la tensión y le da flexibilidad a los canales de prana (chakra, ki, energía vital)."

(Tomado de Wikipedia)