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lunes, 20 de junio de 2016

El mandala, interpretado por Jung

“El mandala es una típica forma de arquetipo; es lo que llaman en aritmética la cuadratura del círculo, el cuadrado en el círculo, o el círculo en el cuadrado. Y es un símbolo antiquísimo, que va hasta la prehistoria del hombre, aparece en toda la tierra y expresa a la deidad  o al YO, y estos dos términos están psicológicamente muy relacionados, lo que no quiere decir que yo crea que Dios es el Yo o que el Yo es Dios. Yo he afirmado que hay una relación psicológica, y hay muchas evidencias de ello. Y es un arquetipo muy importante, es el arquetipo del orden interior. Y siempre se unas en ese sentido, ya sea para hacer la disposición de los muchos, muchos aspectos del universo, el esquema del mundo, o el esquema de nuestra psiquis. Y expresa el hecho de que hay un centro y una periferia y trata de abarcar el todo. Es un símbolo de totalidad. Por eso en un momento en que, durante el tratamiento, existe un gran desorden y caos en la mente de un hombre, entonces  puede aparecer este símbolo, ya sea en forma de mandala en un sueño, o como dibujos fantásticos imaginarios o en cosas así.  Aparece allí espontáneamente. Como un arquetipo compensador, trayendo orden, mostrando la posibilidad del orden. Centralidad. Y significa un centro que no coincide con el ego, sino con la totalidad, es totalidad. Somos totalidad, a la que llamo el YO. Sí… este término para la totalidad, pero no soy total en mi ego, mi ego es un fragmento de nuestra personalidad. Así que el centro de un mandala no es el ego, es toda la personalidad.”
(El propio Jung lo explica en los minutos 31:55 - 35:51)

jueves, 29 de julio de 2010

Mandala. Kalachakra.

Kalachakra se puede traducir literalmente del sánscrito como «la rueda del tiempo» y es la simbolización de significados muy profundos del budismo esotérico o tántrico (el propiamente tibetano). Encontramos el palacio de cinco niveles donde residen la divinidad Kalachakra y su consorte Vishvamata, símbolos de la compasión y de la sabiduría, respectivamente, acompañados por otras 722 divinidades. A su vez, consta de tres únicos y simultáneos círculos, que muestran respectivamente una completa visión cosmológica del universo, una descripción detallada de la naturaleza humana y, finalmente, un camino para alcanzar, mediante la reflexión, la sabiduría y la compasión necesarias, la paz universal. De una manera general, el exterior significa relaciones con el universo y todas las ciencias tradicionales tales como astronomía, astrología, matemáticas, medicina... y el interior, las relaciones con el cuerpo humano, su estructura interna y energías sutiles.

Una explicación detallada de la composición y los simbolismos de este mandala este enlace.
Para una explicación resumida y clara del rito del Kalachakra visitar este enlace (en portugués facilito)



lunes, 12 de julio de 2010

Mandalas, símbolos y arquetipos. Jung.

1. Carl Gustav Jung (1875-1961) postuló que los Mandalas eran representaciones de la mente, más concretamente la representación del arquetipo que él denominó "self" ("Sí-mismo") en el que confluye los aspectos conscientes e inconscientes de los seres humanos. Por esta razón empleó los Mandalas como recurso terapéutico para identificar desórdenes emocionales en sus pacientes y procurar la integridad de la psique humana. Jung consideraba que el comportamiento del individuo se formaba a partir de dos estructuras básicas de consciencia: la individual y la colectiva. La primera era el resultado de la experiencia vital de la persona en tanto que la segunda se heredaba del medio circundante próximo. Desde esta perspectiva, el centro del Mandala se asociaba con la manifestación de la individualidad y los contornos representaban el marco social en el que ese rasgo único se desarrollaba. Es decir que el mandala podría ser definido como “la expresión psicológica de la totalidad del ser”. Para Jung la producción de símbolos mandálicos era un medio eficaz para alcanzar la unidad simbólica y le permitía al sujeto llevar a cabo la conciliación entre la esfera consciente y el domino inconsciente. Teniendo en cuenta que la simbolización es el mecanismo fundamental por el cual se manifiesta el inconsciente, la producción de dibujos mandálicos era más eficaz que el proceso mismo del análisis.

2. La teoría del simbolismo de Jung (en realidad la llamada Psicología Analítica, de la que fue su creador) está basada en la idea del inconsciente colectivo, que fue postulado para explicar la existencia de un lenguaje compartido por los seres humanos de todo tiempo y lugar. Esta herencia de la humanidad , según su teoría, estaba formada por símbolos primitivos, (imágenes primordiales), los "arquetipos", que permitían la expresión del contenido de la psique que trascendía el marco de la razón. La humanidad poseía un sustrato común de contenido inconsciente. Jung definió los arquetipos como formas o imágenes de naturaleza colectiva, que se manifiestan casi universalmente como constituyentes de los mitos y, al mismo tiempo, como productos individuales autóctonos de origen inconsciente. Los arquetipos son los patrones fundamentales de la formación de símbolos que se repiten en las mitologías de todos los pueblos de la humanidad, en cualquier punto de su desarrollo histórico. De los arquetipos dependen las últimas y más profundas motivaciones de la mente y la conducta humana individual y colectiva. Las pautas culturales en última instancia dependen de los arquetipos.

3. La armonía de la parte inconsciente con la consciente del sujeto se encuentra en uno de los arquetipos descritos por Jung, el llamado "sí-mismo" o self. Según Jung “el self es el orden dentro de la psique”. Este concepto es lo opuesto al yo. El self es un arquetipo equilibrador de las partes concientes e inconscientes del sujeto. Así, la salud del sujeto equivale al proceso adecuado del self, que atiende a los elementos de la consciencia y a integrar los aspectos inconscientes. Entendido de esta manera, un malestar emocional es provocado si las expresiones del inconsciente no son adecuadamente atendidas y simbolizadas. La unificación de las esferas consciente e inconsciente garantiza el desarrollo del proceso de individuación. Este último concepto implica el equilibrio y armonización de la psique, la búsqueda de la realización del propio ser.

4. Jung creía ver en el círculo del Mandala la expresión simbólica de esa unificación de los antagonismos y polaridades psíquicas, de esa ambivalencia. La presencia de lo masculino y de lo femenino, el yin y el yang, lo consciente y lo inconsciente son a la vez recíprocos y excluyentes, se hacen uno y luego vuelven a separarse. La represión de este núcleo hace que su fuerza resulte más persistente e ingobernable. Los fenómenos de escisión y división recogidos por la psiquiatría occidental bajo la forma de esquizofrenia o psicosis, remiten al proceso de disgregación de la unidad originaria como resultado, dice Jung, de la colisión entre lo consciente y lo inconsciente. Jung consideraba la escisión como una tendencia inherente a la psique humana, sea esta oriental u occidental. Por ello Jung prescribió desligar la conciencia de todo aquello que la someta a la dualidad aparente, a fin de que la misma pueda percibir lo esencial. La conciencia debe desligarse de toda voluntad de dominio y de cualquier intromisión del ego, de esta manera la conciencia ya no le impone su ley a la vida, sino que se suma a ella, se une a la totalidad. Una y otra son contiguas, y por lo tanto sincrónicas. No hay anhelos, deseos o propósitos con arreglo a los cuales el curso de la existencia es obligado a desviarse o ramificarse. El hombre regresa, así, a la fuente de la cual proviene. El mandala es la representación simbólica de estas ideas. Para los junguianos, la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del mundo moderno, es abrirse a los mensajes del inconsciente colectivo, a las verdades universales y eternas que allí residen.

5. Por último. Jung llegó a equiparar el Mandala con el ojo humano en términos morfológicos y espirituales: porque la disposición concéntrica de los elementos del Mandala, en simetría radial, coincidían con las propiedades inherentes del iris ocular; y porque el ojo era el órgano de la luz que ilumina la consciencia, la parte del ser humano que contemplaba al universo y determinaba la posición del observador en éste, absorbía energía cósmica y la exhibía ante el espíritu interior. Representaba, en definitiva, la Unión entre el individuo y el cosmos.

Mandalas y yantras. Su sentido y beneficios.

Mandala significa círculo en sánscrito. Esta palabra es también conocida como rueda y totalidad. Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente. También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado. Ingresar en este blog para más información sobre mandalas y ver galería. Por su parte, Yantra es una palabra sanscrita que literalmente significa “instrumento” o “maquina”. Deriva de la raíz “yam” significando sostener, mantener, significando por lo tanto algo así como "receptáculo de la más alta esencia espiritual." Este poderoso instrumento, permite a la persona enfocar la energía cósmica y logra resultados deseados a través de la veneración. Como se ve, ambos son símbolos sagrados, tradicionalmente usados en el misticismo Oriental, como instrumento para enfocar y balancear la mente, en un concepto espiritual. Nos referiremos a ellos, a partir de ahora, indistintamente con el nombre de mandalas.

Tienen su origen en la India, en tiempos remotos, y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mandala diariamente. Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente y son el símbolo del arquetipo "self" (Sí-mismo). En el mundo oriental, los mandalas son un diagrama cosmológico, utilizado para la meditación. . Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos. Estas figuras pueden ser creadas en forma bidimensional o tridimensional. Por ejemplo, en la India hay un gran número de templos realizados en forma de mandalas. Los diseños son muy variados, pero mantienen características similares: un centro y puntos cardinales contenido en círculos y dispuestos con cierta simetría. En la tradición cristiana también las conocemos con el nombre de mandorlas, rosetones,...

El trabajo de meditación con mandalas o yantras ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar la creatividad y a reconectar con el ser esencial, el Sí-mismo que decía Jung. Es como comenzar un viaje hacia la esencia, abre puertas hasta entonces desconocidas y hace que brote la sabiduría interior. La meditación puede consistir en la observación o bien en la realización del dibujo de éstos. En el primer caso, solo es necesario buscar una postura cómoda, lograr una respiración rítmica y profunda, y observar el mandala de elección. En el segundo caso, se puede elegir entre dibujar, colorear ... o incluso trocearlo para después reconstruirlo a manera de puzzle (¿hasta que punto los tradicionales y humildes puzzles no proporcionan muchos de los beneficios que se atribuyen a los mandalas?. Hay técnicas muy variadas y todo dependerá del estado de ánimo y de lo que el mandala transmita. Esta técnica de meditación ha sido muy cultivada por los budistas tibetanos y tal vez la demostración más extendida sea el mandala que se realiza en la celebración del Kalachakra.

Un sitio interesante (en portugués) sobre mandalas, con explicaciones y muestra de diversos mandalas.


Beneficios de dibujar o pintar mandalas/yantras:

1) Comienzo de un trabajo de meditación activa.
2) Contacto con tu esencia.
3) Te expresarás mejor con el mundo exterior.
4) Ayuda a expandir tu conciencia.
5) Desarrollo de la paciencia.
6) Despertar de los sentidos. Es probable que comiences a ver lo que está a tu alrededor con otros ojos.
7) Empiezas a escuchar la voz de tu intuición.
8) Te aceptarás y te querrás más.
9) Te curarás física y psíquicamente.

Formas y sus significados. Todos los elementos que se integran en un mandala/yantra tienen un significado:

Círculo: movimiento. Lo absoluto. El verdadero yo.
Corazón: sol. Amor. Felicidad. Alegría. Sentimiento de unión.
Cruz: unión del cielo y la tierra. Vida y muerte. Lo consciente y lo inconsciente.
Cuadrado: procesos de la naturaleza. Estabilidad. Equilibrio.
Estrella: símbolo de lo espiritual. Libertad. Elevación.
Espiral: vitalidad. Energías curativas. Búsqueda constante de la totalidad.
Hexágono: unión de los contrarios.
Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.
Mariposa: autorenovación del alma. Transformación y muerte.
Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.
Rectángulo: estabilidad. Rendimiento del intelecto. La vida terrenal.
Triángulo: agua, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro)

Colores. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta o dibuja:

Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.
Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.
Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.

domingo, 11 de julio de 2010

Herukas: Yamantaka

Es uno de los dharmapalas del Budismo tibetano (tántrico o vajrayano), que aparecen siempre bajo un aspecto airado (yidam heruka). El único propósito de exhibir tal aspecto es el subyugar a las mentes de los seres que se sienten afligidos por el odio, la codicia y la ignorancia. No es, pues, su motivación el enfado sino el amor y la compresión suprema que se puede analizar en dos elementos primarios: "Yama" el nombre del dios de la muerte o guardián del infierno; y antaka, o “adaptador”. Así, el nombre de Yamāntaka significa literalmente “el adaptador de la muerte”. En este contexto, Yamantaka representa la meta del viaje: la práctica de Yamāntaka es la práctica de “terminar la muerte” y por eso se dice que representa el aspecto airado de Majushri (Buda de la Sabiduría) y significa la fuerza necesaria para poder cortar con todas las actitudes perturbadoras que nos hacen pensar y sentir como niños y generar, en su lugar, las cualidades superiores de un ser iluminado: orgullo divino, energía y apariencia clara. Puede ser utilizado como yidam del tipo heruka (“foco de meditación”) y de esta manera la mente clara de la sabiduría puede percibir que la muerte no tiene ninguna existencia intrínseca, concreta: nuestra comprensión de la muerte emerge solamente de las convenciones del mundo. Con la práctica de Yamāntaka uno supera todos los tipos de muerte y gana la Iluminación.



Mandala de Yamantaka