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viernes, 14 de julio de 2017

Comentario al Bardo Thodol, de C. Jung

"El Libro Tibetano de los Muertos, o el Bardo Thödol, es un libro de instrucciones para los difuntos y los moribundos. Como El Libro Egipcio de los Muertos, tiende a ser una guía del difunto en el período de su existencia en el Bardo, descrita simbólicamente como un estado intermedio de cuarenta y nueve días de duración entre la muerte y el renacimiento. El texto divídese en tres partes. La primera parte, llamada Chikhai Bardo, describe los acontecimientos psíquicos del momento de la muerte. La segunda parte, o Chónyid Bardo, trata sobre el estado onírico que sobreviene inmediatamente después de la muerte, y sobre las llamadas “ilusiones kármicas”. La tercera parte, o Sidpa Bardo, concierne al asalto del instinto natal y de los acontecimientos prenatales. Es característico que la intuición y la iluminación supremas, y por ende la máxima posibilidad de alcanzar la liberación, confiérense durante el proceso real de morir. Inmediatamente después, comienzan las “ilusiones” que, a su tiempo, conducen a la reencarnación, a las luces iluminativas que se tornan cada vez más débiles y variadas, y a las visiones terroríficas en constante incremento. Este descenso ilustra la enajenación de la consciencia respecto de la verdad liberadora al aproximarse cada vez más al renacimiento físico. El propósito de la instrucción es fijar la atención del difunto, en cada etapa sucesiva de ilusión y engaño, sobre la siempre presente posibilidad de la liberación, y explicarle la naturaleza de sus visiones. El lama recita el texto del Bardo Thödol en presencia del cadáver."

miércoles, 5 de julio de 2017

Bardos

Cuando las personas hablan sobre el bardo usualmente piensan en el momento siguiente a la muerte. El término, sin embargo, va mucho más allá. Se refiere a cualquier "estado intermedio". Todos los seres experimentan, en su vida entera, tales estados intermedios hasta la iluminación, cuando la mente reconoce su clara luz atemporal. Justo ahora en esta lectura, por ejemplo, estamos en el bardo de estar despiertos - al menos eso espero -. Nos comunicamos con símbolos y palabras, y percibimos el mundo a través de nuestros sentidos. La noche corresponde al bardo del sueño, de la oscuridad y la falta de conciencia. Para aquellos afortunados que conocen la meditación de la clara luz bastante bien, la experiencia es similar a descansar en un océano de luz.

También hay períodos cuando las impresiones guardadas llegan de diferentes formas, como en los sueños. Este es llamado el bardo de los sueños, y probablemente incluye la mayoría de las condiciones inducidas por las drogas. Entonces nos despertamos nuevamente y reanudamos la consciencia despierta. Evidentemente, todo lo mencionado hasta aquí es condicionado y cambiante y no puede ser de beneficio definitivo para todos los seres. Si meditamos, sin embargo, surge un estado que es en esencia clara luz atemporal, una conciencia que no es dependiente de nada. Esta más allá del nacimiento y la muerte, sin ir o venir. Todas las prácticas del Camino del Diamante apuntan a hacer a la consciencia radiante siempre presente. Mientras están vivos, los seres, tanto humanos y animales, se mueven entre los tres bardos anteriores, estar despierto, durmiendo o soñando. Al morir, otros tres bardos aparecen.

Primero, viene el proceso de la muerte como tal. Ya sea una muerte rápida o lenta hay una transformación. Luego, sigue un período donde la mente continúa su fluir habitual de la vida previa. Después de reconocer que uno está realmente muerto, un proceso de reestructuración tiene lugar y, dependiendo del estado dominante, la mente entra en un nuevo reino dentro de los seis niveles de existencia. Siempre ha sido así. De la misma forma como el espacio no tiene comienzo, la mente tampoco tiene punto de partida. Tanto fuera como adentro ha estado constantemente jugando, expresándose y experimentando su riqueza de incontables formas. Estos seis bardos se han alternado siempre; los tres cotidianamente y los tres que siguen cuando los seres no liberados se mueven hacia su próxima vida.

                                                                                                                  Lama Ole Nydahl
                                                                                              Tomado de la web: Oshogulaab


viernes, 8 de julio de 2016

Los sueños.

"Antes de la iluminación, la naturaleza verdadera del individuo está ensombrecida por la ignorancia básica de la que surge la mente conceptual. Atrapada en la visión dual, la mente conceptual fragmenta la unidad indivisible de la experiencia en unidades conceptuales y se relaciona con estas proyecciones mentales como si existieran por sí mismas como seres y cosas diferentes. El dualismo primario divide la experiencia en el yo y lo otro, y debido a que nos identificamos sólo con un aspecto de la experiencia -el yo-, se desarrollan las preferencias. Esto trae como resultado el surgimiento de la aversión y del deseo, los cuales se vuelven la base de las acciones físicas y mentales. Estas acciones (karmas) dejan huellas en la mente individual, que se convierten en tendencias de condicionamiento, que generan más codicia y aversión, las cuales, a su vez, engendran nuevas huellas kármicas, y así sucesivamente. Eso es lo que constituye el ciclo del karma que se perpetúa constantemente a sí mismo.
Durante el sueño, la mente se aleja del mundo sensorial. Las huellas kármicas estimuladas por las causas secundarias, necesarias .para su manifestación, tienen una fuerza o energía llamada prana kármico. Como el caballo y el jinete en la analogía, la mente 'cabalga' en el prana kármico hasta el centro energético del cuerpo relacionado con la huella kármica activada. Ello significa que la conciencia se concentra en un chakra en particular.
En este juego de mente, energía y significado, la conciencia ilumina y es afectada a su vez por las huellas kármicas y" las cualidades del reino asociado. El prana kármico es la energía del sueño, la fuerza vital, mientras que la mente se mueve con la manifestación específica de las huellas kármicas, incluyendo color, luz, emoción e imágenes, para formar una historia significativa que es el sueño. Este es el proceso que genera un sueño samsárico."

"El yoga de los sueños. Manual práctico para realizarlos mientras dormimos"
Ed. Pax México. México, 2004


Se puede leer y descargar aquí.

jueves, 7 de julio de 2016

La liberación de las emociones

"La mejor respuesta a las emociones negativas es permitir que se liberen a sí mismas, permaneciendo en la conciencia no dual, libres de ambición y aversión. Si podemos hacer eso, la emoción pasa a través de nosotros como un pájaro que vuela por el espacio: no deja ningún rastro. La emoción surge y luego se disuelve espontáneamente en el vacío. En este caso, la semilla kármica se manifiesta, sea como una emoción o como una sensación en el cuerpo, o bien como un impulso hacia una conducta en particular; pero como no respondemos con ambición o aversión, no se genera ninguna semilla de karma futuro. Por ejemplo, cada vez que la envidia surge y se disuelve en la conciencia, sin que nos volvamos presas de ella o tratemos de reprimirla, la fuerza de la tendencia kármica hacia la envidia se debilita; no hay nuevas acciones que la refuercen. Al liberar las emociones de esa manera, se corta el karma desde su raíz. Es como quemar las semillas kármicas antes de que tengan la oportunidad de crecer y manifestarse como problemas en nuestra vida.

Podría uno preguntarse por qué es mejor liberar la emoción que producir karma positivo. La respuesta es que todas las huellas kármicas nos constriñen, nos restringen en identidades particulares. La meta del camino es la liberación total de todo condicionamiento. Esto no significa que una vez que uno está liberado, la compasión y otros rasgos positivos no estarán presentes; de hecho, lo están. Pero cuando ya no estamos manejados por las tendencias kármicas, podemos ver nuestra situación claramente y responder de manera espontánea y apropiada, en lugar de ser empujados en una u otra dirección.
[...]
Si bien permitir que la emoción se libere a sí misma es la mejor forma de responder, resulta difícil hacerlo sin tener antes una práctica desarrollada y estable. Pero independientemente de cómo sea nuestra práctica ahora, podemos decidir parar por un momento cuando la emoción aparezca, entrar en contacto con nosotros mismos y elegir actuar de la mejor manera posible. Podemos aprender a suavizar la fuerza del impulso de los hábitos kármicos. Podemos usar el proceso conceptual para recordar que la emoción que vivenciamos es, simplemente, el fruto de huellas kármicas anteriores.


"El yoga de los sueños. Manual práctico para realizarlos mientras dormimos"
Ed. Pax México. México, 2004
Se puede leer y descargar aquí.

lunes, 20 de junio de 2016

El mandala, interpretado por Jung

“El mandala es una típica forma de arquetipo; es lo que llaman en aritmética la cuadratura del círculo, el cuadrado en el círculo, o el círculo en el cuadrado. Y es un símbolo antiquísimo, que va hasta la prehistoria del hombre, aparece en toda la tierra y expresa a la deidad  o al YO, y estos dos términos están psicológicamente muy relacionados, lo que no quiere decir que yo crea que Dios es el Yo o que el Yo es Dios. Yo he afirmado que hay una relación psicológica, y hay muchas evidencias de ello. Y es un arquetipo muy importante, es el arquetipo del orden interior. Y siempre se unas en ese sentido, ya sea para hacer la disposición de los muchos, muchos aspectos del universo, el esquema del mundo, o el esquema de nuestra psiquis. Y expresa el hecho de que hay un centro y una periferia y trata de abarcar el todo. Es un símbolo de totalidad. Por eso en un momento en que, durante el tratamiento, existe un gran desorden y caos en la mente de un hombre, entonces  puede aparecer este símbolo, ya sea en forma de mandala en un sueño, o como dibujos fantásticos imaginarios o en cosas así.  Aparece allí espontáneamente. Como un arquetipo compensador, trayendo orden, mostrando la posibilidad del orden. Centralidad. Y significa un centro que no coincide con el ego, sino con la totalidad, es totalidad. Somos totalidad, a la que llamo el YO. Sí… este término para la totalidad, pero no soy total en mi ego, mi ego es un fragmento de nuestra personalidad. Así que el centro de un mandala no es el ego, es toda la personalidad.”
(El propio Jung lo explica en los minutos 31:55 - 35:51)

martes, 31 de mayo de 2016

Shunyata, Ku, vacío.

Es difícil - al menos para mí - penetrar en el concepto de "vacío". Encuentro explicaciones - al menos para mí - confusas, cuando no contradictoria... Y me parece muy importante ir a la raíz del concepto, para interpretarlo de acuerdo a la doctrina budista.
Creo que son acertadas estas explicaciones que siguen: 

"Shuniata significa que no hay nada que posea una esencia individual y, por tanto, que todo está vacío, sin una realidad independiente. Todo lo que existe está relacionado y es interdependiente, y la aparente pluralidad de individualidades es un carácter ilusorio de nuestra existencia. 
Esta ignorancia (avidya) de la verdadera naturaleza de la realidad es, por tanto, no experimentar shuniata como la verdadera naturaleza de la misma. Cuando esto es posible, es precisamente lo que se llama el "Kundalini", "despertar" o "iluminación" en el budismo. 
Cabe destacar que el concepto de shuniata nunca implica que la realidad no exista, no equivale al cero (aunque en la India la idea del cero parte de la idea de la shunia) o a una ausencia total. No es sinónimo de nihilismo. Contrariamente sugiere una realidad última, que no puede clasificarse en las categorías de la lógica. 
Este concepto fue muy desarrollado filosóficamente a partir de la noción de la no existencia de individualidad (anātman) y la explicación del surgimiento dependiente (pratītyasamutpāda). Es una pieza central de toda la filosofía budista, de manera que toda enseñanza sobre la naturaleza de la realidad se desarrollará a fin de ayudar a comprender qué es esa vacuidad."


Ver artículo completo en

La síntesis del zen.

"El espíritu y el cuerpo son una sola y misma cosa, como las dos caras de una hoja de papel. En la vida cotidiana no se pueden separar. Algunas personas prefieren lo espiritual, otras lo material. Si se quiere comprender hay que encontrar la vía de enmedio. Lo espiritual es material y lo material se vuelve espiritual.
El espíritu existe en cada una de nuestras células y, finalmente, el espíritu es el cuerpo, el cuerpo es el espíritu. Está también la actividad, la energía, que no son dualistas.
La vía de enmedio lo integra todo. La dimensión más alta es mushotoku, la vía de enmedio. El Zen es la vía de enmedio. Pero no hay que equivocarse sobre esta palabra «enmedio». No podemos elegir entre material y espiritual. Debemos abarcar los dos. Ambos son como el haz y el envés de una misma hoja. Ésta es la razón por la que el Zen es tan difícil de comprender.
La vía de enmedio es una vía que está más allá. Los razonamientos europeos se presentan siempre así:
tesis, antitesis, síntesis.
Lo material es la tesis, lo espiritual la antitesis.
El Zen, la vía de enmedio, es la síntesis."

Deshimaro, Taisen: 
"Preguntas a un maestro zen"

jueves, 12 de mayo de 2016

Respiración saludable

"Para la gente que es nueva en el Zen, la Respiración Saludable es un excelente lugar para empezar una práctica. Y para aquellos que han empleado muchos años estudiando Zen o han practicado una variedad de ejercicios sin un progreso significante, la Respiración Saludable es un excelente lugar al que volver. Incluso los adeptos utilizan la Respiración Saludable para comenzar su práctica, porque saben que rápidamente equilibrará su cuerpo-mente y preparará el camino de entrada en profundos estados de meditación.
Como recordaremos, la Respiración Saludable se desarrolla en tres partes, en un patrón cuidadosamente regulado al que nos referimos como "1:4:2": una inhalación(1), un retención(4), y una exhalación(2). Esto significa que la respiración se mantiene cuatro veces la cantidad de tiempo tomada por la inhalación, y que la exhalación toma el doble de tiempo que la inhalación. Cuando comenzamos la práctica por vez primera, podemos usar una serie de 4:16:8, donde cada cuenta es un segundo. Entonces, a medida que la respiración se hace más fuerte y duradera, podemos cambiar a series de 6:24:12, y más tarde a 8:32:16, etc. A medida que trabajamos con la Respiración Saludable, aumentamos gradualmente el número de cuentas para duraciones cada vez mayores, manteniendo el mismo ratio y las cuentas de un segundo. Se puede utilizar un reloj audible para medir el tiempo en intervalos de un segundo, o, si se puede sentir o escuchar el pulso del corazón, se puede utilizar en su lugar. Cuando realizamos la práctica, detenerse para admirar los resultados no es una opción: una concentración continuamente focalizada en la cuenta es esencial. Con el Recto Esfuerzo y la Actitud Correcta, en un corto espacio de tiempo - días o semanas - empezaremos a notar sutiles cambios en el humor y la energía física, y nuestra conducta se volverá más calma y sosegada. Este es el poder del más simple de los ejercicios pranayama, un ejercicio que prepara el terreno para todas las prácticas Chan subsecuentes."

"Manual de budismo zen"
Anónimo.
Corporación de estudios y artes orientales ZEN KITAIDO.
Santiago de Chile.

martes, 10 de mayo de 2016

Zen y psicosomática.

"El Zen no es un conocimiento para añadir a otros, y menos aun un objeto de especulación intelectual o de discusión. Es una experiencia personal, la más íntima de todas, algo que nadie puede hacer por nosotros. Es suficiente practicar Zazen, es decir, ponerse en postura, con la columna vertebral derecha, sentado sobre un cojín redondo y espeso, completamente inmóvil, y en un lugar tranquilo y silencioso. Se respira lentamente, profundamente, y se deja que el espíritu agitado se tranquilice así y se aclare. Rápidamente se sentirán los efectos benéficos de esta postura: las preocupaciones cotidianas dejan de inquietarnos, se alejan y por ultimo aparecen como lo que son: pequeñas e insignificantes oleadas en la superficie de nosotros mismos. Poco a poco, la angustia se transforma en seguridad, la inquietud incesante en una calma anteriormente desconocida y primer anuncio de una profunda serenidad. Comienza a manifestarse una sensación de alivio, de equilibrio recuperado.
Esto es lo que sucede realmente y lo que, en efecto han confirmado actualmente doctores de la Universidad de Tokyo, de Europa y de América, los cuales han examinado sobre los practicantes en meditación los efectos fisiológicos del Zazen. El control de la respiración modera y apacigua el ritmo del corazón, regulariza la circulación, hace que la tensión nerviosa disminuya. La espiración profunda del Zazen expulsa de los pulmones los residuos de gas carbónico que habitualmente se estancan en ellos, produciendo nerviosismo y ansiedad. El grado de ácido láctico de la sangre, factor de la agresividad, baja muy sensiblemente mientras que el hecho de estirar la columna vertebral le hace encontrar su agilidad y libera las contracciones nerviosas.
Por último, y sobre todo, el funcionamiento del cerebro se modifica muy sensiblemente, al pasar de la actividad de las capas superficiales a las capas profundas. Las ondas alfas aparecen rápidamente, lo cual origina un estado de conciencia completamente diferente al de la vida cotidiana, a la vez más relajado y más perspicaz, más sensible y despierto. Pero debemos precisar que no se trata de ninguna manera de un estado anormal o extático, sino por el contrario, una vuelta a las condiciones naturales y normales del funcionamiento fisico-psíquico del ser humano. Las personas que practican regularmente Zazen tienen así este sentimiento de volver a tomar posesión de ellos mismos, de volverse a encontrar, mas allá de las crispaciones, de las distorsiones, en la situación original, primitiva, que deberá ser la de todo hombre. "

Budismo Zen. Manual introductorio.
Corporación de estudios y artes orientales ZEN KITAIDO. 
Santiago de Chile


domingo, 8 de mayo de 2016

Taisen Deshimaru - Maka Hannya Haramita Shingyo

Así es como reinterpreta el budismo zen el tradicional sutra del Corazón o de la Sabiduría, que debió componer Najaryuna a principios de nuestra Era (entre el siglo I y II). 



TEXTO
KAN JI ZAI BO SATSU - GYO JIN HAN NYA HA RA MI TA JI - SHO KEN GO ON KAI KU - DO I SSAI KU YAKU - SHA RI SHI - SHIKI FU I KU - KU FU I SHIKI - SHIKI SOKU ZE KU - KU SOKU ZE SHIKI - JU SO GYO SHIKI - YAKU BU NYO ZE - SHA RI SHI - ZE SHO HO KU SO - FU SHO FU METSU - FU KU FU JU - FU SO FU GEN - ZE KO KU CHU - MU SHIKI MU JU SO GYO SHIKI.
MU GEN NI BI ZE SHIN I - MU SHIKI SHO KO MI SOKU HO - MU KEN KAI NAI SHI MU I SHIKI KAI - MU MU MYO YAKU MU MU MYO JIN - NAI SHI MU RO SHI YAKU MU RO SHI JIN - MU KU SHU METSU DO - MU CHI YAKU MU TOKU - I MU SHO TOKU KO - BO DAI SAT TA - E HAN NYA HA RA MI TA KO - SHIN MU KE GE MU KE GE KO - MU U KU FU - ON RI ISSAI TEN DO MU SO.
KU GYO NE HAN - SAN ZE SHO BUTSU - E HAN NYA HA RA MI TA KO - TOKU A NOKU TA RA SAN MYAKU SAN BO DAI KO CHI - HAN NYA HA RA MI TA -ZE DAI JIN SHU - ZE DAI MYO SHU - ZE MU JO SHU - ZE MU TO DO SHU - NO JO ISSAI KU - SHIN JITSU FU - KO KO SETSU HAN NYA HA RA MI TA SHU - SOKU SETSU SHU WATSU.
GYA TEI GYA TEI - HA RA GYA TEI- HARA SO GYA TEI - BO JI SO WA KA.
HAN NYA SHIN GYO
TRADUCCIÓN

Esencia del Sutra de la Gran Sabiduría que permite ir más allá
El bodhisattva de la Verdadera Libertad, por la práctica profunda de la Gran Sabiduría, comprende que el cuerpo y los cinco skandha (sensación, percepción, pensamiento, actividad, conciencia) no son más que vacuidad (ku) y mediante esta comprensión ayuda a todos aquellos que sufren.
¡Oh Sariputra!, los fenómenos no son diferentes del vacío; el vacío no es diferente de los fenómenos. Los fenómenos se vuelven ku; ku se vuelve fenómeno. (La forma es el vacío, el vacío es la forma). Los cinco skandha son también fenómenos.
¡Oh Sariputra!, toda existencia es ku (vacío). No hay nacimiento, ni comienzo, ni pureza, ni mácula, ni crecimiento, ni disminución. Por eso, en ku, no hay ni forma ni skandha, ni ojo, ni oreja, ni naríz, ni lengua, ni cuerpo, ni conciencia. No hay color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto, ni objeto de pensamiento. No hay sabiduría ni ignorancia, ni ilusión ni cese de la ilusión, ni decadencia ni muerte, ni fin de la decadencia ni cese del sufrimiento. No hay conocimiento, ni provecho, ni no provecho.
Para el bodhisattva, gracias a esta sabiduría que conduce más allá, no existe ni el miedo ni el temor. Toda ilusión y todo apego han sido cortados, y puede aprehender el fin último de la vida, el nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro pueden alcanzar la comprensión de esta suprema sabiduría que libera del sufrimiento y permite encontrar la realidad.
Este mantra incomparable se dice así:
"Vamos, vamos, todos juntos más allá del más allá a la orilla del satori."
Una traducción literal al inglés se puede consultar aquí
(En otras entradas de este blog se pueden escuchar otras versiones, con la etiqueta 'mantra')

viernes, 6 de mayo de 2016

Deshimaru

Deshimaru.- [...] Descartes dijo: «Pienso, luego existo». Yo digo: «No pienso, luego existo». Si se hacen categorías, si se piensa demasiado, nuestra propia conciencia queda encerrada en los límites de nuestro pensamiento. Nuestra conciencia es profunda como el cosmos, está en relación con él. Si no se piensa, la conciencia se vuelve eterna, cósmica. Esto es muy importante. Durante el zazen, si se piensa, no se puede alcanzar la conciencia cósmica, porque uno mismo se limita, y así no se puede alcanzar lo ilimitado."
Discípulo.- Pero, se piense o no se piense, se existe. Para mí ambas actitudes son importantes. ¿Cuál es la principal para usted?
Deshimaru.- Si no se piensa se existe eternamente, porque en ese momento la conciencia es ilimitada, eterna, continúa hasta Dios, hasta Buda, hasta el cosmos, hasta la verdad. Si no hay ego, no hay dualidad. Si hay un «yo» y un «los demás», hay dualidad. Si no hay «yo», tampoco hay «los demás». Esto es el no-pensamiento. No debéis limitar vuestros pensamientos con palabras, con frases. Si hacéis categorías personales, las palabras no concuerdan con la verdad. Los europeos crean siempre categorías con el vocabulario y a veces se encuentran en un callejón sin salida. Cuando pregunto "¿Qué es esto?», la última respuesta es «Esto es esto». «¿Qué es esto?» «Un kyosaku.» Pero también se puede responder: «Es madera», es igualmente verdadero. «¿Qué es esto?» «Encina»; esta respuesta no es errónea. Las discusiones son siempre así en el Zen. Una persona dice: «La llama de la vela se mueve». Otra responde: «No es la llama, es el viento». Otra más inteligente añade: «No es la llama ni el viento, es vuestro espíritu». Debéis comprender por qué los demás no sois vosotros. Si no experimento, no puedo explicar. Yo no soy los demás. Soy quien soy. Yo soy yo. No hay necesidad de seguir a los demás.
Hay muchas maneras de decirlo: «Yo soy yo». «No debo seguir a los demás. Debo decidir por mí
mismo. Los demás no soy yo.» Esto es verdad, pero por otra parte mi espíritu y vuestro espíritu tienen la misma sustancia. Soy parecido al cielo y a la tierra. Si lo abandonamos todo, podemos convertirnos en los demás. Esto es el abandono del ego. No cometáis errores. Este es el koan de los champiñones del Maestro Dogen.
[...]
Deshimaru, Taisen.
"Preguntas a un maestro zen"

martes, 15 de diciembre de 2015

Bardo de la muerte

"En las grandes religiones de experiencia, el cuerpo trae sucesivamente varios sistemas energéticos. Ellos dependen de la meta buscada, ya sea el de estados de dioses sin forma, una larga vida balanceada o la clara luz de la mente. En el hinduismo este trabaja en la espina dorsal, en el taoísmo en una elipse a través del cuerpo, y en el budismo el canal central de energía reposa entre un punto ocho dedos detrás de la línea original del cabello en el tope de nuestra cabeza y finaliza cuatro dedos abajo del ombligo. De este tubo de energía primaria en el centro de nuestro cuerpo cinco ruedas diferentes se dispersan ramificándose en 72.000 canales. Siendo femeninos, ellos son esencialmente espacio e intuición. Dentro de ellos yacen energías masculinas potenciales, las cuales sólo son completamente despertadas en la iluminación. Su naturaleza es compasión y gozo. Durante el proceso de muerte la conexión con los sentidos externos primero se recoge hacia el centro de nuestro cuerpo y luego, las cinco ruedas colapsan en el canal central de energía. Durante ese proceso uno primero pierde poder. Una presión es sentida sobre el cuerpo y las impresiones sensoriales se hacen confusas. Entonces, nuestro control sobre los elementos fluidos se pierde. Uno se siente como si flotara en agua y saliva de la boca y nariz. Seguidamente a esto, uno se vuelve reseco, y el frío penetra por las extremidades. Ahora, cercanos a la muerte, nuestra respiración es superficial y entrecortada y los no meditadores pierden la última habilidad para concentrar la mente. Dependiendo de nuestro Karma, las impresiones absorbidas durante nuestra vida, cualquier cosa puede aparecer, desde el maravilloso sentimiento de gozo significando experiencia luego de un Phowa hasta estados de gran pérdida con temor y frustración. Aquí el karma puede hacerse ya muy visible. Al final, uno toma tres exhalaciones muy largas, y eso es todo. Aunque en este momento las personas son declaradas "muertas", durante los próximos 20 o 30 minutos un proceso energético continúa dentro de los ejes magnéticos del cuerpo.
Este canal de energía apareció cuando nuestra consciencia de la vida anterior se juntó con la esperma y el óvulo de nuestros padres. Las dos células, cuya información genética dio las bases para nuestros cuerpos actuales, adicionalmente, cada una lleva una carga energética. En la meditación la esencia masculina es experimentada como blanca y la femenina como roja. Cómo billones de células se formaron en nuestros cuerpos humanos, la energía blanca se movió hacia arriba y ahora está centrada alrededor de ocho dedos detrás de nuestra línea original del cabello en la coronilla de nuestras cabezas. Al mismo tiempo la energía roja se movió hacia abajo y ahora reposa cuatro dedos debajo del ombligo en el centro del cuerpo. Entre estos dos polos yace un eje con las ruedas y canales mencionados anteriormente. Luego que uno deja de respirar, durante los siguientes diez o quince minutos la energía blanca deja de aferrarse del tope de nuestra cabeza y se mueve hacia abajo hacia el corazón. En su camino hacia abajo, una hermosa clara luz es experimentada, cómo de la luna, mientras treinta y tres sentimientos, cuya base está en la rabia, desaparecen. Muchos escuchan el sonido de la sílaba HANG y la memoria es tan intensa que un frecuentemente ve seres que han muerto antes que uno.
Después de eso, una luz roja asciende desde el punto cuatro dedos debajo de nuestro ombligo. El sentimiento es muy poderoso y la luz es como un profundo atardecer. Mientras se mueve hacia arriba al corazón, también tomando entre 10 a 15 minutos muchos escuchan la profunda vibración AH. Cuarenta sentimientos de apego desaparecen en este punto y un gozo indescriptible es sentido. De veinte a treinta minutos después de la muerte estas dos energías se han fusionado así en el centro de nuestro pecho y todo se vuelve negro. Mientras esto sucede, siete velos derivados de la ignorancia se disuelven.
Luego, aparece una luz radiante, totalmente más allá de la conciencia personal. Si podemos mantener ese estado la meditación es llamada thugdam. Esto significa que la mente esta al margen del corazón en una condición que no separa la verdad externa e interna. Aquí, su abierta, clara e ilimitada esencia penetra todos los tiempos y direcciones; esta es la conciencia de los lamas como Karmapa. Esto es comparado como el encuentro entre un niño y su madre y, si puede ser mantenido, hay una verdadera iluminación. Toda separación entre espacio y energía, así como entre pasado, presente y futuro, luego desaparecen.
Quien no pueda mantener este estado se oscurecerá. El libro Tibetano de los muertos menciona un período de tres a cuatro días de inconsciencia después de la muerte."

                                                                                                                    Lama Ole Nydahl
                                                                                                Tomado de la web Oshogulaab

jueves, 8 de enero de 2015

Compasión y empatía

"Al considerar los diversos medios para desarrollar más compasión creo que la empatía es un factor importante, la capacidad para apreciar el sufrimiento del otro. Tradicionalmente, una de las técnicas budistas para acrecentar compasión consiste en imitar una situación en la que sufre un ser sensible... Creo que la empatía es importante, no sólo como medio para aumentar la compasión, sino que en términos generales, al tratar con los demás cuando están en dificultades, resulta extremadamente útil para situarse en el lugar del otro y ver cómo reaccionaría alguno ante la situación. Aunque no se tengan experiencias comunes con la otra persona o su estilo de vida sea muy diferente, siempre puede intentarse con la imaginación… Esta técnica supone la capacidad para suspender temporalmente el propio punto de vista y buscar la perspectiva de la otra persona, imaginar cuál sería la situación si uno estuviera en su lugar, y como la afrontaría. Eso ayuda a desarrollar una conciencia de los sentimientos del otro y a respetar dichos sentimientos, algo importante para reducir los conflictos y problemas con los demás."

"El arte de la felicidad"
Dalai Lama con Howard Cutler

martes, 23 de julio de 2013

El arte de la felicidad. El entrenamiento de la mente.

Dalai Lama y Howard C. Cutler
"No hay actividad que no se torne más fácil gracias al entrenamiento constante. Podemos cambiar, transformarnos a través del entrenamiento. En la práctica budista existen varios métodos para mantener una mente serena cuando sucede algo perturbador. La práctica repetida de ellos nos permite llegar a un punto en el que los efectos negativos de una perturbación no pasen más allá del nivel superficial de nuestra mente, como las olas que agitan la superficie del océano pero que no tienen gran efecto en sus profundidades. y aunque mi experiencia sea escasa, he descubierto que eso es cierto. Por tanto, si recibo una noticia trágica, es posible que experimente alguna perturbación en la mente, pero ésta desaparece muy rápidamente. O quizá me sienta irritado y manifieste enfado, pero siempre se disipa con rapidez. Eso es lo que se logra mediante la práctica gradual. No olvidemos que no es algo que se consiga de la noche a la mañana."

Dalai Lama y Howard C. Cutler.
Grijalbo Mondadori, 1999

viernes, 21 de junio de 2013

El arte de la felicidad. Nuestra naturaleza fundamental.

Dalai Lama en meditaión.
Colección Manuel Bauer 
"- Si nuestra naturaleza esencial es amable y compasiva -pregunté-, ¿cómo explica todos los conflictos y comportamientos agresivos que nos rodean? 
El Dalai Lama asintió, con gesto reflexivo, antes de contestar.
-Naturalmente, no podemos pasar por alto el hecho de que los conflictos y las tensiones existen, no sólo dentro del individuo, sino también en la familia, en nuestras relaciones, nuestro país y el mundo. Así pues, al abordar esta situación, algunas personas llegan a la conclusión de que la naturaleza humana es básicamente agresiva. Quizá miren la historia humana y sugieran que, en comparación con otros mamíferos, el comportamiento humano es mucho más agresivo. O quizá admitan: «Sí, la compasión forma  parte de nosotros, pero la cólera también. Ambas constituyen una parte de nuestra naturaleza, ambas se encuentran 
más o menos al mismo nivel». A pesar de todo -siguió diciendo con firmeza, adelantando la cabeza, tenso y alerta-, sigo estando convencido de que la naturaleza humana es esencialmente compasiva y bondadosa. Ésa es la característica predominante. La cólera, la violencia y la agresividad pueden surgir, ciertamente, pero creo que se producen en un nivel secundario y más superficial; en cierto modo brotan cuando nos sentimos frustrados en nuestros esfuerzos por lograr amor y afecto. No forman parte de nuestra naturaleza básica."

Dalai Lama y Howard C. Cutler.
Grijalbo Mondadori, 1999

viernes, 7 de junio de 2013

El arte de la felicidad. Disciplina.

"Creo que el comportamiento ético es otra característica de la clase de disciplina interna que conduce a una existencia más feliz. A eso podríamos llamarlo disciplina ética. Los grandes maestros espirituales, como Buda, nos aconsejan  realizar acciones sanas y evitar las que no lo sean, lo cual depende del grado de disciplina mental. Una mente disciplinada conduce a la felicidad y una mente indisciplinada al sufrimiento; de hecho, imponer disciplina en la propia mente es la esencia misma de la enseñanza de Buda. 
Al hablar de disciplina, me estoy refiriendo a autodisciplina, no a la que se nos impone externamente."

Dalai Lama y Howard C. Cutler.
Grijalbo Mondadori, 1999

miércoles, 11 de abril de 2012

Las cuatro nobles verdades.

Os invito a leer "Las cuatro nobles verdades", explicadas por el venerable Gueshe Tashi Tserting. Es un texto breve (11 páginas), muy esquemático e ilustrativo (literal y figuradamente). El conocimiento del mundo occidental que tieneTashi Tserting le permite hablarnos de una manera cercana, para que acabemos de entender las explicaciones de Buda con nuestra mente mecanicista, racionalista, psicologista, aristotélica, de tantos siglos de ceguera mental...
Namasté.

jueves, 15 de marzo de 2012

Aggivacchagotta sutta. Acerca del fuego.

El Buda explica a un asceta ambulante por qué no se identifica con teoría especulativa ninguna.

   “El especulativo punto de vista sobre si después de la muerte, el Tathagata ni existe ni no existe, es un matorral de puntos de vista, es una jungla de los puntos de vista, es una contorsión de los puntos de vista, es una retorcedura de los puntos de vista, es una cadena de los puntos de vista. [El hecho de tener este punto de vista] está acompañado por el sufrimiento, irritación, desesperación y acaloramiento. Además, no lleva al desencanto [del mundo], al desapasionamiento ni al cese. Tampoco ofrece calma mental, conocimiento directo, plena Iluminación ni Nibbana.”
   “Pero, entonces, ¿sostiene el maestro Gotama punto  especulativo punto de vista alguno?”
   “Vaccha, ’especulativo punto de vista’ es algo de lo cual el Tathagata apartó la vista. Lo que el Tathagata ve es esto: ‘así es la forma, así es su origen, así es su desaparición; así es la sensación, así es su origen, así es su desaparición: así es la percepción, así es su origen, así es su desaparición; así son las formaciones, así es su origen, así es su desaparición; así es la conciencia, así es su origen, así es su desaparición’. Es por eso, digo yo, que el Tathagata –con la destrucción, con la disminución, con el cese, con la renuncia a todas las consideraciones, a todas las ponderaciones, a todo lo “hecho-yo”, a todo lo “hecho-mío”, a toda la obsesión de vanidad- está liberado a través de la ausencia del apego.”
[...]
   Después, mediante el símil del fuego que se extingue ("Cuando este fuego se estaba extinguiendo delante de ti, ¿en qué dirección se ha ido: al este, al oeste, al norte o al sur?") intenta hacer comprender a Vacchia  que el Iluminado ha abandonado cualquier forma material y, "liberado así de las clasificaciones de las formas, es profundo, ilimitado e incomprensible como el océano. El término ‘reaparecer’ no se aplica a él; el término ‘no reaparecer’ no se aplica a él; el término ‘tanto reaparecer como no reaparecer’ no se aplica a él; el término ‘ni reaparecer ni no reaparecer’ no se aplica a él."
Del Majjhima Nikaya
Tomado de: Bosque Theravada

viernes, 2 de marzo de 2012

Meditación samatha o shiné.

En el diagrama (thangka) que representa el desarrollo del shi-né, hay un elefante que simboliza la mente del meditador. Una vez que el elefante es domado, nunca vuelve a desobedecer a su maestro volviéndose útil para desarrollar numerosos trabajos. Lo mismo se aplica a la mente. Más aún, un elefante salvaje y sin domar es peligroso causando a menudo una terrible destrucción. De la misma manera, una mente que no ha sido entrenada puede causar cualquiera de los sufrimientos de los seis reinos. En la base del diagrama, el desarrollo de la concentración del elefante es totalmente negro. Esto se debe a que en la etapa inicial de desarrollo del shi-né el letargo mental permea la mente. En frente al elefante hay un mono que representa la agitación mental. El mono no puede quedarse quieto ni siquiera un momento y siempre está charlando y con alguien, siendo atraído por cualquier cosa. El mono conduce al elefante. En este estado de la práctica la agitación mental guía a la mente hacia todos lados. Detrás del elefante sigue el meditador, quien trata de obtener control de la mente. En una de sus manos sostiene un lazo simbolizando la atención y en la otra un garfio simbolizando el estado de alerta. En este estado el meditador no tiene control sobre su mente. El elefante sigue al mono sin prestar la más mínima atención al meditador.

martes, 28 de febrero de 2012

La rueda del Dharma, hoy.

Si hay un sistema ideológico y ético acorde con el mundo actual, ese es el Budismo. Al cabo de casi dos mil quinientos años, este sistema, que es de pensamiento (filosofía, psicología, ciencia...) pero también de acción (ética) se nos revela como el único instrumento o "método" para conseguir hacernos mejores y más felices. Y lo hace comprometido con el presente individual y colectivo de cada hombre, en su aquí y ahora, a través de la práctica cotidiana de dos únicos principios: la sabiduría y la compasión. Sabiduría, que no es ni inteligencia/razonamiento ni conocimientos, sino la visión clara y el pensamiento correcto de la esencia del mundo, de la raíz de la vida, no solo de la del hombre, sino la de todo el universo; compasión, que no es compadecimiento, ni empatía con el sufrimiento de los demás, sino afán de remediar ese sufrimiento por medio de la palabra, la acción y el modo de vida correcto. No hay más. Las dos ruedas que harán avanzar a la humanidad hacia su máxima realización son esas, resumidas en el mani padme; movidas, claro, por el esfuerzo, la atención y la concentración, potencias de la mente cultivadas en la meditación. Todo eso es la Gran Rueda del Dharma, la enseñanza del Bhuda: el Budismo de ayer, hoy.