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viernes, 14 de julio de 2017

Bardo Thodol y psicoanálisis freudiano

"Hasta aquí el Bardo Thödol, como también lo piensa el Dr.Evans-Wentz, es un proceso iniciático cuya finalidad es restaurar en el alma la divinidad que aquélla perdió al nacer. Ahora bien, es una característica de la literatura religiosa oriental que la enseñanza empieza invariablemente con el tópico más importante, con los principios últimos y supremos que, entre nosotros llegarían últimos, como por ejemplo en Apuleyo, donde Lucius es adorado como Helios sólo recién al final. En consecuencia, en el Bardo Thödol , la iniciación es una serie de clímaxes en disminución, que terminan con el renacimiento en el útero. El único “proceso iniciático” que aún vive y se practica hoy en día en Occidente es el análisis del inconsciente como lo emplean los doctores con fines terapéuticos. Esta penetración en los estamentos de la consciencia es una suerte de mayéutica racional en el sentido socrático, una manifestación del contenido psíquico que es todavía germinal, subliminal e incluso innacido. Originalmente, esta terapia tomó la forma del psicoanálisis freudiano y  se preocupó principalmente de las fantasías sexuales. Este es el reino que corresponde a la región última y más baja del Bardo, conocida como el Sidpa Bardo, donde el difunto, incapaz de aprovechar las enseñanzas del Chikhai Bardo y del Chdnyid Bardo, empieza a caer presa de fantasías sexuales y es atraído por la visión de parejas que copulan. A su tiempo, es atrapado por un útero y nace nuevamente en el mundo terreno. Mientras tanto, como es dable esperar, comienza a funcionar el complejo de Edipo. Si su karma le destina a renacer como hombre, se enamorará de su futura madre, y hallará odioso y repulsivo a su padre. A la inversa, la futura hija será acentuadamente atraída por su futuro padre, y se sentirá repelida respecto de su madre. El europeo atraviesa este dominio específicamente freudiano cuando su contenido inconsciente es traído a la luz bajo el análisis, pero marcha en dirección inversa. Viaja hacia atrás a través del mundo de la fantasía infanto-sexual hasta el útero. Incluso se ha sugerido en círculos psicoanalíticos que el trauma por excelencia es la experiencia natal misma, y es más, hasta hay psicoanalistas que afirman haber comprobado retroactivamente recuerdos de origen intrauterino. Aquí la razón occidental llega a su límite, lamentablemente. Digo “lamentablemente” porque uno más bien desea que el psicoanálisis freudiano pudiese haber proseguido felizmente estas denominadas experiencias intrauterinas mucho más atrás todavía; si hubiese logrado buen éxito en esta audaz empresa, con seguridad habría salido más allá del Sidpa Bardo y penetrado por detrás en los tramos inferiores del Chanyid Bardo. Es cierto que con el equipo de nuestras ideas biológicas existentes tal aventura no habría sido coronada por el triunfo; necesitaríase un género totalmente diferente de preparación filosófica del basado en postulados científicos corrientes. Pero si ese viaje hacia atrás se hubiese proseguido coheren- temente, sin duda habría conducido al postulado de una existencia pre-uterina, una verdadera vida en el Bardo, si sólo hubiese sido posible hallar por lo menos algún vestigio de un sujeto de la experiencia. Tal como ocurrió, los psicoanalistas nunca trascendieron las huellas puramente conjeturales de las experiencias intrauterinas, y hasta el famoso “trauma del nacimiento” ha seguido siendo una evidente perogrullada que ya no puede explicar nada, como tampoco lo puede la hipótesis de que la vida es una enfermedad con un mal pronóstico porque su resultado es siempre fatal. El psicoanálisis freudiano, en todos los aspectos esenciales, jamás fue más allá de las experiencias del Sidpa Bardo; esto es, no fue capaz de desembarazarse de las fantasías sexuales y de similares tendencias “incompatibles” que causan ansiedad y otros estados afectivos. No obstante, la teoría de Freud es el primer intento efectuado por Occidente para investigar, como si fuese desde abajo, desde la esfera animal del instinto, desde el territorio psíquico que corresponde, en el Lamaísmo tántrico, al Sida Bardo. Un muy justificable temor por la metafísica impidió a Freud penetrar en la esfera de lo “oculto”. Además de esto, el estado Sidpa, si hemos de aceptar la psicología del Sidpa Bardo, se caracteriza por el fiero viento del karma, que hace girar al difunto hasta que éste llega a la “puerta del útero”. En otras palabras, el estado Sidpa no permite volver atrás, porque está sellado respecto del estado Chónyid por un pujar intenso hacia abajo, hacia la esfera animal del instinto y del renacimiento físico. Vale decir, cualquiera que penetre en el inconsciente con postulados puramente biológicos se adherirá a la esfera instintiva y no podrá avanzar más allá de ella, pues será jalado una y otra vez, hacia atrás, hacia la existencia física." 
C. Jung. "Comentario al Bardo Thödol".

viernes, 26 de mayo de 2017

Encuentro con la sombra

El trabajo con la sombra es una buena medicina que nos encamina hacia la búsqueda de una vida auténtica, lo que algunos llamarían llevar una existencia íntegra. Para ello deberemos enfrentamos a nuestro personalidad hipócrita (nuestra sombra) para poder decir -cuando nos hallemos postrados en nuestro lecho de muerte próximos al encuentro con el Hacedor- que hicimos cuanto pudimos de la mejor manera posible. Como dijo Gandhi: «El único diablo que existe en el mundo mora en nuestro propio corazón. Es ahí, a fin de cuentas, donde debemos librar nuestra más decisiva batalla».

"Encuentros con la sombra"
C. S. Jung y otros.

viernes, 8 de julio de 2016

Los sueños.

"Antes de la iluminación, la naturaleza verdadera del individuo está ensombrecida por la ignorancia básica de la que surge la mente conceptual. Atrapada en la visión dual, la mente conceptual fragmenta la unidad indivisible de la experiencia en unidades conceptuales y se relaciona con estas proyecciones mentales como si existieran por sí mismas como seres y cosas diferentes. El dualismo primario divide la experiencia en el yo y lo otro, y debido a que nos identificamos sólo con un aspecto de la experiencia -el yo-, se desarrollan las preferencias. Esto trae como resultado el surgimiento de la aversión y del deseo, los cuales se vuelven la base de las acciones físicas y mentales. Estas acciones (karmas) dejan huellas en la mente individual, que se convierten en tendencias de condicionamiento, que generan más codicia y aversión, las cuales, a su vez, engendran nuevas huellas kármicas, y así sucesivamente. Eso es lo que constituye el ciclo del karma que se perpetúa constantemente a sí mismo.
Durante el sueño, la mente se aleja del mundo sensorial. Las huellas kármicas estimuladas por las causas secundarias, necesarias .para su manifestación, tienen una fuerza o energía llamada prana kármico. Como el caballo y el jinete en la analogía, la mente 'cabalga' en el prana kármico hasta el centro energético del cuerpo relacionado con la huella kármica activada. Ello significa que la conciencia se concentra en un chakra en particular.
En este juego de mente, energía y significado, la conciencia ilumina y es afectada a su vez por las huellas kármicas y" las cualidades del reino asociado. El prana kármico es la energía del sueño, la fuerza vital, mientras que la mente se mueve con la manifestación específica de las huellas kármicas, incluyendo color, luz, emoción e imágenes, para formar una historia significativa que es el sueño. Este es el proceso que genera un sueño samsárico."

"El yoga de los sueños. Manual práctico para realizarlos mientras dormimos"
Ed. Pax México. México, 2004


Se puede leer y descargar aquí.

jueves, 7 de julio de 2016

La liberación de las emociones

"La mejor respuesta a las emociones negativas es permitir que se liberen a sí mismas, permaneciendo en la conciencia no dual, libres de ambición y aversión. Si podemos hacer eso, la emoción pasa a través de nosotros como un pájaro que vuela por el espacio: no deja ningún rastro. La emoción surge y luego se disuelve espontáneamente en el vacío. En este caso, la semilla kármica se manifiesta, sea como una emoción o como una sensación en el cuerpo, o bien como un impulso hacia una conducta en particular; pero como no respondemos con ambición o aversión, no se genera ninguna semilla de karma futuro. Por ejemplo, cada vez que la envidia surge y se disuelve en la conciencia, sin que nos volvamos presas de ella o tratemos de reprimirla, la fuerza de la tendencia kármica hacia la envidia se debilita; no hay nuevas acciones que la refuercen. Al liberar las emociones de esa manera, se corta el karma desde su raíz. Es como quemar las semillas kármicas antes de que tengan la oportunidad de crecer y manifestarse como problemas en nuestra vida.

Podría uno preguntarse por qué es mejor liberar la emoción que producir karma positivo. La respuesta es que todas las huellas kármicas nos constriñen, nos restringen en identidades particulares. La meta del camino es la liberación total de todo condicionamiento. Esto no significa que una vez que uno está liberado, la compasión y otros rasgos positivos no estarán presentes; de hecho, lo están. Pero cuando ya no estamos manejados por las tendencias kármicas, podemos ver nuestra situación claramente y responder de manera espontánea y apropiada, en lugar de ser empujados en una u otra dirección.
[...]
Si bien permitir que la emoción se libere a sí misma es la mejor forma de responder, resulta difícil hacerlo sin tener antes una práctica desarrollada y estable. Pero independientemente de cómo sea nuestra práctica ahora, podemos decidir parar por un momento cuando la emoción aparezca, entrar en contacto con nosotros mismos y elegir actuar de la mejor manera posible. Podemos aprender a suavizar la fuerza del impulso de los hábitos kármicos. Podemos usar el proceso conceptual para recordar que la emoción que vivenciamos es, simplemente, el fruto de huellas kármicas anteriores.


"El yoga de los sueños. Manual práctico para realizarlos mientras dormimos"
Ed. Pax México. México, 2004
Se puede leer y descargar aquí.

martes, 10 de mayo de 2016

Zen y psicosomática.

"El Zen no es un conocimiento para añadir a otros, y menos aun un objeto de especulación intelectual o de discusión. Es una experiencia personal, la más íntima de todas, algo que nadie puede hacer por nosotros. Es suficiente practicar Zazen, es decir, ponerse en postura, con la columna vertebral derecha, sentado sobre un cojín redondo y espeso, completamente inmóvil, y en un lugar tranquilo y silencioso. Se respira lentamente, profundamente, y se deja que el espíritu agitado se tranquilice así y se aclare. Rápidamente se sentirán los efectos benéficos de esta postura: las preocupaciones cotidianas dejan de inquietarnos, se alejan y por ultimo aparecen como lo que son: pequeñas e insignificantes oleadas en la superficie de nosotros mismos. Poco a poco, la angustia se transforma en seguridad, la inquietud incesante en una calma anteriormente desconocida y primer anuncio de una profunda serenidad. Comienza a manifestarse una sensación de alivio, de equilibrio recuperado.
Esto es lo que sucede realmente y lo que, en efecto han confirmado actualmente doctores de la Universidad de Tokyo, de Europa y de América, los cuales han examinado sobre los practicantes en meditación los efectos fisiológicos del Zazen. El control de la respiración modera y apacigua el ritmo del corazón, regulariza la circulación, hace que la tensión nerviosa disminuya. La espiración profunda del Zazen expulsa de los pulmones los residuos de gas carbónico que habitualmente se estancan en ellos, produciendo nerviosismo y ansiedad. El grado de ácido láctico de la sangre, factor de la agresividad, baja muy sensiblemente mientras que el hecho de estirar la columna vertebral le hace encontrar su agilidad y libera las contracciones nerviosas.
Por último, y sobre todo, el funcionamiento del cerebro se modifica muy sensiblemente, al pasar de la actividad de las capas superficiales a las capas profundas. Las ondas alfas aparecen rápidamente, lo cual origina un estado de conciencia completamente diferente al de la vida cotidiana, a la vez más relajado y más perspicaz, más sensible y despierto. Pero debemos precisar que no se trata de ninguna manera de un estado anormal o extático, sino por el contrario, una vuelta a las condiciones naturales y normales del funcionamiento fisico-psíquico del ser humano. Las personas que practican regularmente Zazen tienen así este sentimiento de volver a tomar posesión de ellos mismos, de volverse a encontrar, mas allá de las crispaciones, de las distorsiones, en la situación original, primitiva, que deberá ser la de todo hombre. "

Budismo Zen. Manual introductorio.
Corporación de estudios y artes orientales ZEN KITAIDO. 
Santiago de Chile


lunes, 18 de marzo de 2013

El hombre nuevo.

[...]
Pero el peor enemigo con que puedes encontrarte serás siempre tú mismo; a ti mismo te acechas tú en las cavernas y en los bosques.
¡Solitario, tú recorres el camino que lleva a ti mismo! ¡Y tu camino pasa al lado de ti mismo y de tus siete demonios!
Un hereje serás para ti mismo, y una bruja y un hechicero y un necio y un escéptico y un impío y un malvado. 
Tienes que querer quemarte a ti mismo en tu propia llama: ¡cómo te renovarías si antes no te hubieses convertido en ce­niza!
[...]
 "Así hablaba Zaratustra"

martes, 27 de noviembre de 2012

¡No tengáis miedo!

En Medicina cuántica se hacen eco de algunos recursos para vencer el miedo que, por prácticos y claros, glosamos con brevedad. Para más detalle, acudid a la fuente.

1) Acepta que el miedo es una respuesta normal a tu desarrollo personal, en otras palabras, cada vez que quieres crecer, que quieres tomar una decisión importante, que quieres salirte de tu lugar de comodidad, sentirás miedo ya que este quiere protegerte de lo desconocido. Todas las personas que hoy son exitosas, cuando han querido crecer, han sentido miedo

2) Mantén un Diario de Éxitos con una sección dedicada a tus miedos En este diario, haz una lista de tus miedos. Cuando piensas en tus metas, ¿qué miedos te llegan a tu mente? Haz una lista de ellos (miedo al rechazo, al fracaso, tomar riesgos, etc.) y escoge uno de ellos para 'enfocar' tu mente en él cada semana. Contesta estas preguntas sobre el miedo que escogiste: 

a) ¿Qué te ha costado este miedo? ¿Qué cosas hoy no tienes en tu vida por culpa de este miedo? 
b) ¿Cómo sería tu vida si este miedo no existiera? 
c) ¿Qué sería lo peor que puede pasar si tomaras acción a pesar de este miedo?..¿Puedes vivir con las consecuencias? 
d) ¿Qué es lo mejor que puede pasar si tomas acción a pesar de este miedo? 

Las respuestas a estas preguntas te darán una clara indicación de si debes controlar tu reacción al miedo o permitir que este te robe tus sueños. 

3) Siente el Miedo ¿Por qué razón has de sentir el Miedo? Nos lo explicó Aleanor Roosevelt cuando dijo: “Tú ganas fortaleza, coraje y confianza en ti mismo cada vez que te detienes y miras el miedo en la cara. Tú debes hacer lo que piensas que no puedes Hacer”. 

4) Celebra tus triunfos. Cada vez que actúes a pesar de tus miedos es un triunfo, estás rompiendo tus cadenas y tomando control de tu vida. Anótalo en tu diario de éxitos y celébralo con los que te quieren, cómprate un regalo, ve al cine o haz cualquier cosa que te haga sentir bien porque tú te lo mereces.

lunes, 2 de abril de 2012

Psicoterapia y "yo" transpersonal.

"Los psicoterapeutas deben revisar sus prejuicios racionalistas y aceptar la dimensión espiritual de la vida humana. Deben orientar a sus pacientes hacia esta dimensión espiritual y de ninguna manera patologizarla. Porque la evolución humana no acaba en un ego bien estructurado ni en un individuo bien integrado en su sistema social, sino que se abre imprescindiblemente hacia la trascendencia."
Dokushô Villalba.
"Buscando las raíces del sufrimiento.
Reflexiones para un diálogo entre la psicoterapia y el budismo."
Revista FOMECO, nº 4, 2001

sábado, 17 de marzo de 2012

Realización de la vacuidad.

"...
Este Sí Mismo es espíritu, mente, emoción y cuerpo. En esencia, vacuidad. Pero es imposible acceder a la plena realización de la vacuidad si antes no nos hemos realizado en tanto que cuerpo, emoción, mente y espíritu. No podemos olvidarnos a nosotros mismos si antes no nos hemos reconocido. No podemos abandonar el ego si antes no hemos desarrollado un ego maduro. Sentimos que es imposible realizar plenamente nuestra naturaleza espiritual, si antes no nos hemos realizado como seres humanos en nuestros niveles corporal, emocional y mental. Nuestra práctica espiritual no puede ser seguida como negación o falsa sublimación de nuestros desequilibrios personales. No podemos usar el perfume del incienso espiritual para ocultar el olor y el dolor de nuestras heridas emocionales."

Dokûsho Villalba.
"Buscando las raíces del sufrimiento.
Reflexiones para un diálogo entre la psicoterapia y el budismo."
Revista FOMECO, nº 4, 2001

jueves, 8 de marzo de 2012

lunes, 20 de febrero de 2012

Zen y "sí mismo".


El maestro Eihei Dogen (1200-1250) escribió en el Shobogenzo Bendowa:

“Estudiar el Zen significa estudiarse a sí mismo.

Estudiarse a sí mismo significa olvidarse a sí mismo.

Olvidarse a sí mismo significa hacerse uno con todas las existencias del Universo.”

Psicoterapia y zazen.

"Por nuestra propia experiencia sentimos que todos los que nos acercamos a la meditación zen lo hacemos tratando de aliviar algún tipo de malestar interno. Queremos superar nuestro dolor tratando de alcanzar algún tipo de realización espiritual y por ello practicamos meditación, retiros intensivos, etc. No obstante, hemos podido comprobar que la práctica de la meditación no es la medicina apropiada para todas las personas.
La meditación zen es una práctica espiritual, una herramienta de un poder y de un valor incalculable para trascender el ego y la mente racional, para acceder directamente al nivel causal (a la naturaleza básica de la conciencia). No obstante, esta herramienta es desaconsejable para aquellas personas que sufren por un problema de falta de maduración del ego, de la personalidad. De la misma manera que una enfermedad corporal impide una práctica correcta de la meditación zen, también una patología emocional o una disgregación psicológica son un obstáculo y sería irresponsable difundir la idea de que la práctica de la meditación es un elixir que cura todo tipo de sufrimiento."
Dokusho Villalba.
"Buscando las raíces del sufrimiento.
Reflexiones para un diálogo entre la psicoterapia y el budismo."
Revista FOMECO, nº 4, 2001

Conoce al maestro zen:
Dokûsho Villalba y el templo Luz Serena
Entrevistado por Joaquín Petit

domingo, 19 de febrero de 2012

Yo soy los otros

"Esta frase tan corta me impresionó. Es de Schopenhauer, el filósofo que más me interesó cuando era joven. Luego, he sabido que el pensador alemán –y profeta de Nietzsche– ha sido el preferido de los artistas y ha ejercido una gran influencia en ellos. Me alegraría saber por qué, pero en mi caso, la frasecita me confirmó que para ser dramaturgo o novelista hay que contar mucho con la historia y la memoria del prójimo, para saber quiénes somos nosotros.

Supuestamente, yo me arrimo afectivamente a las vanguardias de mi siglo, pero también soy un entusiasta de «lo antiguo». A mí lo antiguo me hace vivir y soñar como nada en el mundo. Yo he sido muchos otros, antes de ser yo, y sus impresiones, sus apetitos, sus espantos, su larga experiencia sensorial, están inscritos en mis genes, en mi ADN."

Francisco Nieva ,
en su artículo de La Razón.
18 de febrero de 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

La sabiduría del eneagrama.

[...]
"Nuestra máxima es engañosamente sencilla; significa que hemos de aprender a observarnos, a ver lo que surge en nosotros momento a momento, así como ver qué nos invita a alejarnos del aquí y el ahora. Sea agradable o desagradable lo que encontremos, nos limitamos a observarlo. No tratamos de cambiarlo ni nos criticamos por lo que hemos descubierto. En la medida en que estamos presentes en lo que descubrimos, sea lo que sea, las constricciones de nuestra personalidad comienzan a aflojarse y nuestra esencia comienza a manifestarse más plenamente. A diferencia de lo que pueda creer nuestro ego, no es nuestro papel repararnos o transformarnos. En realidad, uno de los principales obstáculos para la transformación es la idea de que somos capaces de «arreglarnos».
Desde la primera infancia estamos programados para creer que necesitamos ser mejores, esforzarnos más y desechar partes de nosotros desaprobadas por otras partes. Toda nuestra cultura y educación nos recuerdan constantemente cómo podríamos tener más éxito, más seguridad, ser más deseables o espirituales si hiciéramos este o aquel cambio. En resumen, hemos aprendido que necesitamos ser diferentes de lo que somos conforme a alguna fórmula que ha recibido la mente. La idea de que simplemente necesitamos descubrir y aceptar a quienes somos en realidad es contraria a casi todo lo que se nos ha enseñado.

lunes, 7 de noviembre de 2011

La casa de huéspedes.

"El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
que viene como un visitante inesperado.
¡Dales la bienvenida y recíbe a todos!
Aun si son un coro de penurias que vacìan tu casa violentamente.
Trata a cada huésped honorablemente,
él puede estar creándote el espacio para alguna nueva delicia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,
recíbelos en la puerta sonriendo
e invítalos a entrar.
Agradece a quien quiera que venga,
porque cada uno ha sido enviado
como un guía del más allá"

Este poema es atribuido al poeta místico (sufí) Rumi (1207-1273). Muchos psicólogos lo utilizan en sus libros y terapias para trabajar las emociones, sin saber tal vez - o por lo menos sin mencionarlo - que lo escribió un místico de Persia hace la friolera de 700 años. (Para más detalles sobre su biografía y pensamiento ir al enlace)


Es de justicia el recuerdo para el poeta.
Y que su enseñanza imperecedera nos ayude a todos los que todavía vamos y venimos por la vida, a todos los que seguimos en este viaje de ida y vuelta...

martes, 30 de noviembre de 2010

La identidad.

»Pues bien, aunque en realidad sólo hay un único ser individual, se pueden adoptar dos perspectivas diferentes. ¿Qué es lo que ocurre cuando uno se critica? El "yo" que critica lo hace desde una perspectiva totalizadora de la persona, mientras que el "yo" criticado es uno mismo en una experiencia concreta. Así es posible esta relación del SI mismo con el sí mismo".
»Cabe añadir que es útil reflexionar sobre los diversos aspectos de la Identidad personal. Tomemos como ejemplo un monje tibetano. Ese individuo puede construir su identidad desde la perspectiva de ser monje: "yo mismo como monje". Y también puede experimentar su Identidad basándose en su origen étnico, como tibetano, de modo que Puede decir: "Soy tibetano". y puede tener otra identidad en la que la condición monacal y el origen étnico no jueguen un papel importante. Puede pensar: "Soy un ser humano". Tenemos por tanto perspectivas diferentes de la identidad personal.
»Esto indica que cuando nos relacionamos conceptualmente con algo, podemos observar un mismo fenómeno desde muchos ángulos diferentes, y que esta capacidad es bastante selectiva; podemos enfocar la atención en un aspecto de ese fenómeno y adoptar una perspectiva determinada. Esta facultad es muy importante cuando queremos identificar y eliminar ciertos aspectos negativos en nosotros o intensificar los rasgos positivos: con ella podemos aislar las partes que tratamos de eliminar o contra las que queremos luchar.
[...]

"El arte de la felicidad"
Dalai Lama con Howard C. Cutler. Mondadori.

sábado, 30 de octubre de 2010

La disciplina de la actitud.

La persona que ha tenido durante mucho tiempo problemas, adquiere el vicio de estar preocupado, de tal modo que aunque se solucionen sus problemas, como con esa actitud de preocupación que ha tenido durante tanto tiempo ha vivido situaciones intensas y se ha vivido a sí mismo con cierto dramatismo, esta experiencia de la preocupación ha anclado en él y se ha convertido en un condicionamiento. Necesita preocuparse. Y esta persona se vuelve a complicar la vida artificialmente, buscándose problemas donde no los hay para poder adoptar la misma actitud anterior. Parece absurdo, pero si uno mira con un poco de objetividad su propia vida, descubre muchas cosas de éstas. Hay infinidad de personas que tienen, por ejemplo, el vicio de quejarse, de sentirse mártires, víctimas. [...] No se nos ha insistido lo suficiente en que podemos cultivar directamente la disciplina de la actitud. La actitud es un gesto interior que depende de la mente y de la voluntad y su cuidadoso cultivo es de por sí suficiente para transformar nuestra personalidad.
Estamos acostumbrados a cambiar nuestras actitudes no de un modo directo - con ese gesto interior inmediato de variar nuestra disposición de ánimo - sino mediante ayudas exteriores. Necesitamos leer un libro, que nos digan unas palabras agradables, escuchar música apropiada, ... O sea que cambia la actitud a través de un periplo externo que nos hace perder gran cantidad de tiempo. Es absurdo que, por no tener a mano la medicina, por ejemplo un libro determinado que no encontramos, no podamos cambiar la actitud.
Mi propia actitud solo depende de un gesto de mi mente y de mi propia voluntad. No tiene por qué depender de ayudas exteriores. Aunque no estemos acostumbrados a cultivar directamente la disciplina de la actitud, no obstante podemos probar a hacerlo. Se trata de aprender a vivir siempre en una actitud abierta, alegre, confiada, serena, en una palabra, positiva, [...] porque somos energía, porque somos capacidad de acción, amor, entendimiento, porque somos, por lo tanto, algo positivo. Vivir directamente esto positivo que hay en nosotros, así, por las buenas, de eso se trata. Podrá objetarse, ¿por qué he de estar alegre si las cosas me van mal? Pues has de estar alegre porque tú eres alegría, y eres más alegría que tristeza. La alegría nace de tu ser profundo, pues el mero hecho de existir es ya alegría; la tristeza es una nube que se ha interpuesto entre tu realidad profunda y tu consciente. Por lo tanto aprende a vivir lo que eres mentalmente, porque eso nunca deja de ser.
[...] En la medida en que cultivemos la actitud positiva mediante la práctica de la meditación, entonces, aprenderemos a vivir de un modo inmediato esa realidad nuestra positiva, la gran afirmación de que "soy yo" con todo lo que implica el ser, de positividad, de fuerza, de plenitud. Las ideas que hay dentro de nuestra mente, y que mantenemos día tras día, son las que configuran y determinan nuestro modo personal de ser.

"Dhyana-yoga
La transformación interna mediante la práctica de la meditación."
A- Blay.
Ediciones Cedel
Barcelona, 1965

domingo, 24 de octubre de 2010

El arte de la felicidad. Superar los abstáculos.

Producir un cambio

[...]
-Sí, algunas personas sugieren que la cólera, el odio y otras emociones negativas son naturales e inamovibles. Pero eso es erróneo. Todos nosotros nacemos en un estado de ignorancia. La ignorancia, por lo tanto, también es natural. Pero, a medida que crecemos, adquirimos conocimientos a través de la educación y el aprendizaje, disipamos la ignorancia. Sin embargo, si permaneciéramos en un estado de ignorancia, sin desarrollar nuestro aprendizaje, no seríamos capaces de disipar la ignorancia. Del mismo modo, mediante una formación adecuada podemos reducir gradualmente nuestras emociones negativas y ampliar nuestros estados mentales positivos, como el amor, la compasión y el perdón.
-Pero si esas emociones forman parte de la psique, ¿cómo podemos tener éxito a la hora de luchar contra ellas?
-Para ello es útil saber cómo funciona la mente humana -contestó el Dalai Lama-. La mente es muy compleja y muy habilidosa. Es capaz de encontrar muchas formas de afrontar una gran -variedad de situaciones. Para empezar, tiene capacidad de adoptar diferentes perspectivas.
»En la práctica budista se utiliza esta capacidad en meditaciones en las que se aíslan mentalmente diferentes aspectos de uno mismo, para luego establecer un diálogo entre ellos. Tenemos, por ejemplo, la meditación para intensificar el altruismo, en la que se establece un diálogo entre la actitud egocéntrica y la actitud de progreso espiritual. Por tanto, y a pesar de que rasgos negativos como el odio y la cólera forman parte de la mente, podemos embarcarnos en la tarea de tomarlos como objetos externos y combatirlos.
»A menudo nos encontramos en situaciones en las que nos censuramos, y nos decimos: "Me he defraudado a mí mismo", y nos enfadamos. Así que también en esas ocasiones entablamos un diálogo con nosotros mismos, aunque en realidad seamos siempre un solo individuo. A pesar de ello, tiene sentido criticarse, enojarse con uno mismo, como todos sabemos por experiencia propia.

"El arte de la felicidad"
Dalai Lama con Howard C. Cutler. Mondadori.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El arte de la felicidad. Superar los obstáculos.

[...] el budismo sostiene que las aflicciones mentales y emocionales pueden ser eliminadas mediante el cultivo de fuerzas que actúan como antídotos, como el amor, la compasión, la tolerancia y el perdón, así como con prácticas como la meditación.
Ya había oído hablar al Dalai Lama de la naturaleza fundamental de la mente y de su capacidad para eliminar nuestras pautas negativas de pensamiento. Había comparado la mente con un vaso de agua sucia; los estados mentales aflictivos eran las «impurezas», que podían ser eliminadas para revelar la fundamental naturaleza «pura»del agua. Esto parecía un tanto abstracto, así que le interrumpí, impulsado por preocupaciones prácticas.
-Supongamos que uno acepta la posibilidad de eliminar las emociones negativas y empieza a dar pasos en esa dirección. A partir de nuestras conversaciones, sin embargo, me doy cuenta de que sería preciso un tremendo esfuerzo para erradicar ese lado oscuro: estudio, contemplación, aplicación constante de antídotos, intensas prácticas de meditación, etcétera. Eso puede ser apropiado para un monje o para alguien capaz de dedicar mucho tiempo y atención a esas actividades. Pero ¿qué sucede con la persona corriente, que tiene una familia y un trabajo, que quizá no disponga de suficiente tiempo? ¿No sería más adecuado para esas personas tratar de vivir con sus emociones manejándolas adecuadamente, en lugar de intentar erradicarlas por completo? Sucede aquí lo mismo que con los enfermos de diabetes. Quizá no dispongan de los medios para alcanzar una cura completa, pero si vigilan su dieta, toman insulina, etcétera, pueden controlar la enfermedad y evitar las secuelas negativas.
-¡Sí, precisamente de eso se trata! -me respondió con entusiasmo-. Estoy de acuerdo con usted. Lo que podamos hacer para reducir la influencia de las emociones negativas, por poco que sea, siempre será muy útil, puede ayudar a llevar una vida más satisfactoria. Mire, un laico cargado de obligaciones familiares y laborales puede alcanzar, no obstante, un alto grado de realización espiritual. Ha habido personas que no iniciaron una práctica seria hasta un período avanzado de su vida, cuando ya tenían cincuenta o incluso ochenta años, a pesar de lo cual pudieron convertirse en grandes maestros.
-¿Ha conocido personas que hayan alcanzado esa condición? -le pregunté.
-Es difícil reconocerlos. Los verdaderos practicantes nunca alardean -contestó riéndose.

En Occidente son muchas las personas que consideran las convicciones religiosas como una fuente de felicidad; el enfoque del Dalai Lama, sin embargo, es fundamentalmente distinto al de muchas religiones occidentales, ya que depende mucho más del razonamiento y la formación de la mente que de la fe.
[...]

Dalai Lama y Howard C. Cutler.
Edit. Mondadori Debolsillo Clave.
Barcelona, 1999