"Y cuando entres al Zendo y cruces la puerta, no creas que estás entrando al Zendo, no sabes lo que es este cuarto. Y cuando camines, no sólo hagas una meta el llegar a tu asiento, no estés pensando "voy a mi asiento". Tal vez nunca logres ir tan lejos, realmente no lo sabes..." (Zoketsu Norman Fischer)
"El espíritu y el cuerpo son una sola y misma cosa, como las dos caras de una hoja de papel. En la vida cotidiana no se pueden separar. Algunas personas prefieren lo espiritual, otras lo material. Si se quiere comprender hay que encontrar la vía de enmedio. Lo espiritual es material y lo material se vuelve espiritual.
El espíritu existe en cada una de nuestras células y, finalmente, el espíritu es el cuerpo, el cuerpo es el espíritu. Está también la actividad, la energía, que no son dualistas.
La vía de enmedio lo integra todo. La dimensión más alta es mushotoku, la vía de enmedio. El Zen es la vía de enmedio. Pero no hay que equivocarse sobre esta palabra «enmedio». No podemos elegir entre material y espiritual. Debemos abarcar los dos. Ambos son como el haz y el envés de una misma hoja. Ésta es la razón por la que el Zen es tan difícil de comprender.
La vía de enmedio es una vía que está más allá. Los razonamientos europeos se presentan siempre así:
tesis, antitesis, síntesis.
Lo material es la tesis, lo espiritual la antitesis.
Así es como reinterpreta el budismo zen el tradicional sutra del Corazón o de la Sabiduría, que debió componer Najaryuna a principios de nuestra Era (entre el siglo I y II).
TEXTO
KAN JI ZAI BO SATSU - GYO JIN HAN NYA HA RA MI TA JI - SHO KEN GO ON KAI KU - DO I SSAI KU YAKU - SHA RI SHI - SHIKI FU I KU - KU FU I SHIKI - SHIKI SOKU ZE KU - KU SOKU ZE SHIKI - JU SO GYO SHIKI - YAKU BU NYO ZE - SHA RI SHI - ZE SHO HO KU SO - FU SHO FU METSU - FU KU FU JU - FU SO FU GEN - ZE KO KU CHU - MU SHIKI MU JU SO GYO SHIKI.
MU GEN NI BI ZE SHIN I - MU SHIKI SHO KO MI SOKU HO - MU KEN KAI NAI SHI MU I SHIKI KAI - MU MU MYO YAKU MU MU MYO JIN - NAI SHI MU RO SHI YAKU MU RO SHI JIN - MU KU SHU METSU DO - MU CHI YAKU MU TOKU - I MU SHO TOKU KO - BO DAI SAT TA - E HAN NYA HA RA MI TA KO - SHIN MU KE GE MU KE GE KO - MU U KU FU - ON RI ISSAI TEN DO MU SO.
KU GYO NE HAN - SAN ZE SHO BUTSU - E HAN NYA HA RA MI TA KO - TOKU A NOKU TA RA SAN MYAKU SAN BO DAI KO CHI - HAN NYA HA RA MI TA -ZE DAI JIN SHU - ZE DAI MYO SHU - ZE MU JO SHU - ZE MU TO DO SHU - NO JO ISSAI KU - SHIN JITSU FU - KO KO SETSU HAN NYA HA RA MI TA SHU - SOKU SETSU SHU WATSU.
GYA TEI GYA TEI - HA RA GYA TEI- HARA SO GYA TEI - BO JI SO WA KA.
HAN NYA SHIN GYO
TRADUCCIÓN
Esencia del Sutra de la Gran Sabiduría que permite ir más allá
El bodhisattva de la Verdadera Libertad, por la práctica profunda de la Gran Sabiduría, comprende que el cuerpo y los cinco skandha (sensación, percepción, pensamiento, actividad, conciencia) no son más que vacuidad (ku) y mediante esta comprensión ayuda a todos aquellos que sufren.
¡Oh Sariputra!, los fenómenos no son diferentes del vacío; el vacío no es diferente de los fenómenos. Los fenómenos se vuelven ku; ku se vuelve fenómeno. (La forma es el vacío, el vacío es la forma). Los cinco skandha son también fenómenos.
¡Oh Sariputra!, toda existencia es ku (vacío). No hay nacimiento, ni comienzo, ni pureza, ni mácula, ni crecimiento, ni disminución. Por eso, en ku, no hay ni forma ni skandha, ni ojo, ni oreja, ni naríz, ni lengua, ni cuerpo, ni conciencia. No hay color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto, ni objeto de pensamiento. No hay sabiduría ni ignorancia, ni ilusión ni cese de la ilusión, ni decadencia ni muerte, ni fin de la decadencia ni cese del sufrimiento. No hay conocimiento, ni provecho, ni no provecho.
Para el bodhisattva, gracias a esta sabiduría que conduce más allá, no existe ni el miedo ni el temor. Toda ilusión y todo apego han sido cortados, y puede aprehender el fin último de la vida, el nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro pueden alcanzar la comprensión de esta suprema sabiduría que libera del sufrimiento y permite encontrar la realidad.
Este mantra incomparable se dice así: "Vamos, vamos, todos juntos más allá del más allá a la orilla del satori."
Una traducción literal al inglés se puede consultar aquí
(En otras entradas de este blog se pueden escuchar otras versiones, con la etiqueta 'mantra')
Deshimaru.- [...] Descartes dijo: «Pienso, luego existo». Yo digo: «No pienso, luego existo». Si se hacen categorías, si se piensa demasiado, nuestra propia conciencia queda encerrada en los límites de nuestro pensamiento. Nuestra conciencia es profunda como el cosmos, está en relación con él. Si no se piensa, la conciencia se vuelve eterna, cósmica. Esto es muy importante. Durante el zazen, si se piensa, no se puede alcanzar la conciencia cósmica, porque uno mismo se limita, y así no se puede alcanzar lo ilimitado."
Discípulo.- Pero, se piense o no se piense, se existe. Para mí ambas actitudes son importantes. ¿Cuál es la principal para usted?
Deshimaru.- Si no se piensa se existe eternamente, porque en ese momento la conciencia es ilimitada, eterna, continúa hasta Dios, hasta Buda, hasta el cosmos, hasta la verdad. Si no hay ego, no hay dualidad. Si hay un «yo» y un «los demás», hay dualidad. Si no hay «yo», tampoco hay «los demás». Esto es el no-pensamiento. No debéis limitar vuestros pensamientos con palabras, con frases. Si hacéis categorías personales, las palabras no concuerdan con la verdad. Los europeos crean siempre categorías con el vocabulario y a veces se encuentran en un callejón sin salida. Cuando pregunto "¿Qué es esto?», la última respuesta es «Esto es esto». «¿Qué es esto?» «Un kyosaku.» Pero también se puede responder: «Es madera», es igualmente verdadero. «¿Qué es esto?» «Encina»; esta respuesta no es errónea. Las discusiones son siempre así en el Zen. Una persona dice: «La llama de la vela se mueve». Otra responde: «No es la llama, es el viento». Otra más inteligente añade: «No es la llama ni el viento, es vuestro espíritu». Debéis comprender por qué los demás no sois vosotros. Si no experimento, no puedo explicar. Yo no soy los demás. Soy quien soy. Yo soy yo. No hay necesidad de seguir a los demás.
Hay muchas maneras de decirlo: «Yo soy yo». «No debo seguir a los demás. Debo decidir por mí
mismo. Los demás no soy yo.» Esto es verdad, pero por otra parte mi espíritu y vuestro espíritu tienen la misma sustancia. Soy parecido al cielo y a la tierra. Si lo abandonamos todo, podemos convertirnos en los demás. Esto es el abandono del ego. No cometáis errores. Este es el koan de los champiñones del Maestro Dogen.